La desaparición de Julia Chuñil, una destacada defensora ambiental mapuche, ha conmocionado a Chile y ha puesto en el centro del debate la precaria situación de quienes luchan por proteger el ambiente en ese país. La dirigente, de 72 años, desapareció el pasado 8 de noviembre en la comuna de Máfil, región de Los Ríos, mientras buscaba a sus animales en un terreno que ha defendido durante años de la explotación forestal.
Amenazas y Conflicto por la Tierra
Según testimonios de familiares y vecinos, Chuñil había recibido amenazas en reiteradas ocasiones por parte de empresarios interesados en talar los bosques nativos de su propiedad. La defensora se había negado a vender las tierras, defendiendo el bosque como parte de su identidad cultural y como un pulmón vital para la región.
La cronología de los hechos sugiere una fuerte relación entre la desaparición de Chuñil y su activismo ambiental. La presentación de una querella por secuestro y femicidio por parte de su familia, respaldada por la ONG Escazú Ahora, ha intensificado las demandas de justicia y ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los defensores ambientales en Chile.
El caso de Julia Chuñil ha generado una ola de solidaridad y preocupación en todo el país. Un total de 700 organizaciones no gubernamentales (ONGs) han exigido al gobierno chileno que intensifique la búsqueda y adopte medidas concretas para garantizar la seguridad de los defensores ambientales.

El presidente Gabriel Boric se ha referido al caso, asegurando que el gobierno no cejará en su búsqueda. Sin embargo, organizaciones como Escazú Ahora han manifestado su preocupación por la falta de acciones concretas y la lentitud en la implementación del Acuerdo de Escazú, un tratado internacional que busca proteger a los defensores ambientales.
Sebastián Benfeld, presidente de Escazú Ahora, expresó su preocupación por la desaparición de Chuñil y el aumento de amenazas contra defensores ambientales en Chile:
«Tenemos conocimiento de que Julia Chuñil fue víctima de amenazas y ataques por parte de un empresario local hace ya por lo menos seis años atrás. Amedrentamiento que fue intensificándose a lo largo del tiempo, llegando justamente a lo sucedido el pasado 8 de noviembre.»
Benfeld también señaló que en lo que va de 2024 la cifra de amenazas en contra de defensores ambientales en Chile ya se acerca a las cifras de 2023 y que en su mayoría tienen como víctimas a mujeres y personas de edad, justamente el perfil de Chuñil.

Un Problema Sistémico
La desaparición de Julia Chuñil no es un caso aislado. Chile, al igual que otros países de América Latina, enfrenta un grave problema de violencia contra los defensores ambientales. Las amenazas, la intimidación y los ataques físicos son cada vez más frecuentes, poniendo en riesgo la vida de quienes se dedican a proteger el ambiente.
Según el primer informe diagnóstico de la situación de los defensores ambientales en Chile, elaborado por Escazú Ahora en 2023, se registraron más de 35 casos de violencia contra una veintena de defensores. Las amenazas verbales, las intimidaciones físicas y el amedrentamiento judicial son prácticas cada vez más comunes, convirtiendo a Chile en un entorno hostil para quienes defienden el ambiente.
A pesar de haber suscrito el Acuerdo de Escazú hace dos años, Chile aún carece de una ley efectiva para proteger a sus defensores ambientales. Si bien existe un protocolo, este no entrará en vigor hasta fines de este año. Mientras tanto, un proyecto de ley en la Cámara de Diputados busca llenar este vacío legal, pero se urge al gobierno a acelerar su implementación ante la creciente vulnerabilidad de los activistas ambientales.

