Este 22 de marzo, conmemorando el Día Mundial del Agua 2025 se destaca la urgencia de proteger a los glaciares, reservas fundamentales de agua dulce, cuyo derretimiento pone en riesto el suministro hídrico de millones de personas.
El agua es el recurso más valioso de nuestro planeta y garantizar su conservación es un desafío global.
El deshielo de los glaciares constituye una fuente vital para el abastecimiento de agua potable y la regulación de diversos ecosistemas. No obstante, el calentamiento global está acelerando drásticamente este proceso, lo que altera significativamente la hidrología de las cuencas y pone en riesgo tanto la disponibilidad de agua para las comunidades humanas como la estabilidad de los ecosistemas.

Si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la escasez de agua se convertirá en un problema cada vez más crítico.
La ONU declaró este año como el «Año Internacional de la Conservación de los Glaciares» y proclamó el 21 de marzo como el «Día Mundial de los Glaciares». Estas iniciativas buscan generar conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas y promover acciones para su preservación.

«Puede que los glaciares se estén reduciendo, pero no podemos eludir nuestras responsabilidades… Actuar este año es crucial. Todos los países deben implementar planes nacionales de acción climática sólidos, alineados con la limitación del aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius», expresó el Secretario General de la ONU, António Guterres.
El agua de deshielo de los glaciares es un recurso muy importante para el abastecimiento de los depósitos de agua potable y otros factores. Sin embargo, el cambio climático está acelerando en demasía su derretimiento, lo que está alterando la hidrología de las cuencas hidrográficas y afectando tanto a la humanidad como a los ecosistemas.

