Hasta el 29 de agosto, Estocolmo -la capital sueca- se convierte en el escenario de la Semana Mundial del Agua 2024. Un evento que reúne a líderes mundiales, expertos y activistas para abordar uno de los desafíos más acuciantes de nuestro tiempo: garantizar el acceso universal a agua limpia y segura.
Bajo el lema «Uniendo fronteras: agua para un futuro pacífico y sostenible», esta edición pone de manifiesto la interconexión entre el agua, la paz y el desarrollo sostenible.
El Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI), organizador del evento, destacó la necesidad urgente de cooperar a nivel global para enfrentar los desafíos hídricos que plantea el cambio climático, la creciente demanda de agua y la degradación de los ecosistemas acuáticos.
Un mundo sediento
Las cifras son alarmantes: todavía hay alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo sin acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura. Entre ellos, 771 millones de personas no pueden acceder ni siquiera a servicios básicos de agua potable (Banco Mundial 2023).
Esta realidad subraya la urgencia de encontrar soluciones globales y sostenibles. La escasez de agua, agravada por eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes, amenaza la seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad social en numerosas regiones del mundo.

La situación de Uruguay
Uruguay, a pesar de ser un referente en América Latina en acceso a agua potable y saneamiento, no escapa a los desafíos globales. La reciente crisis hídrica y la contaminación de ríos y arroyos han puesto en evidencia la fragilidad de nuestros recursos hídricos y la necesidad de una gestión eficiente y sostenible.
Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, el 98% de la población urbana tiene acceso a agua potable, pero en zonas rurales esta cifra disminuye significativamente. Además, se estima que un 30% del agua potable se pierde por fugas en las redes de distribución.
Las organizaciones sociales y ambientalistas uruguayas reconocen los avances, pero también expresan preocupación por la priorización de intereses económicos en detrimento de la protección ambiental, la falta de participación ciudadana en la toma de decisiones y los impactos del modelo productivo actual en los recursos hídricos.

Un futuro más azul: el desafío que nos une
La Semana Mundial del Agua nos recuerda que el agua es un bien común y que su gestión debe ser justa, equitativa y sostenible. Es hora de adoptar medidas urgentes para garantizar el acceso universal al agua potable y saneamiento, proteger los ecosistemas acuáticos y construir un futuro más resiliente al cambio climático.

