Cada 14 de julio, el mundo conmemora el Día Mundial del Chimpancé, una fecha que trasciende la celebración simbólica para convertirse en un llamado urgente a la conciencia colectiva.
La efeméride fue instaurada oficialmente en 2018 por organizaciones conservacionistas y centros de investigación, en homenaje al día en que la primatóloga Jane Goodall llegó por primera vez al Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, en 1960.
Aquel encuentro marcó el inicio de una de las investigaciones más influyentes sobre el comportamiento de los chimpancés en libertad, revelando aspectos de su vida social, emocional y cognitiva que transformaron la visión científica sobre nuestra relación con otras especies.

Una especie en peligro: cifras que alarman
Actualmente, los chimpancés (Pan troglodytes) están clasificados como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Según datos del Instituto Jane Goodall, en 1900 se estimaba que existían un millón de chimpancés viviendo en estado salvaje. Hoy, esa cifra se ha reducido a unos 340.000 individuos, distribuidos principalmente en África occidental y central.
Esta disminución alarmante es consecuencia de múltiples factores: la pérdida acelerada de hábitat debido a la deforestación y la expansión agrícola, la caza furtiva tanto para el consumo de carne como para la captura de crías destinadas al comercio ilegal, y las enfermedades transmisibles desde humanos, como el ébola o la neumonía, que han afectado gravemente a poblaciones enteras.

¿Parientes cercanos? La genética lo confirma
Los chimpancés comparten aproximadamente el 98.8% del ADN con los humanos. Esta cercanía genética se refleja en comportamientos que nos resultan familiares: utilizan herramientas para obtener alimento, expresan afecto y duelo, establecen vínculos familiares duraderos y muestran capacidad de aprendizaje y comunicación gestual.
Estas similitudes no solo despiertan asombro, sino que plantean interrogantes éticos sobre cómo tratamos a una especie que refleja aspectos esenciales de nuestra propia humanidad.
Acciones del Instituto Jane Goodall
Desde su fundación en 1977, el Instituto Jane Goodall ha desarrollado una red global de iniciativas para proteger a los grandes simios y sus hábitats. Entre sus acciones más destacadas se encuentra el apoyo a santuarios como Chimp Eden en Sudáfrica, donde se rehabilitan chimpancés rescatados del tráfico ilegal o del cautiverio.
El Instituto también impulsa programas de conservación comunitaria en África, que incluyen reforestación, acceso a agua potable, educación ambiental y alternativas económicas sostenibles para reducir la presión sobre los ecosistemas.
Además, a través del programa educativo Roots & Shoots, activo en más de 65 países, promueve el liderazgo ambiental entre jóvenes, fomentando proyectos que integran el cuidado de los animales, el ambiente y las comunidades humanas.
En América Latina, este enfoque se traduce en capacitaciones, campañas de reciclaje, acciones de restauración ecológica y alianzas con escuelas y organizaciones locales.

El desafío de proteger a nuestros parientes más cercanos
El Día Mundial del Chimpancé no busca idealizar ni humanizar a estos primates. Su objetivo es visibilizar una emergencia silenciosa y movilizar acciones concretas para su protección.
En un mundo que avanza hacia la fragmentación ecológica, el chimpancé se convierte en símbolo de lo que aún podemos preservar. Su mirada, tan parecida a la nuestra, nos recuerda que la biodiversidad no es un lujo, sino un legado compartido.

