Cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas en honor a la primera reunión de las Naciones Unidas sobre la población indígena, celebrada en Ginebra en 1982. Este día no solo honra la rica diversidad cultural de los pueblos indígenas, sino que también resalta la necesidad urgente de reconocer y proteger sus derechos. Sin embargo, en Uruguay, este llamado es especialmente resonante.
Según datos de las Naciones Unidas (ONU), aproximadamente 476 millones de indígenas residen en unos 90 países. A pesar de representar cerca del 6% de la población global, estos grupos se encuentran entre los más marginados y vulnerables, conformando al menos el 15% de las personas más desfavorecidas en el mundo.

En Uruguay, datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), del censo de 2011 indican que un 5% de la población afirmó tener ascendencia indígena, lo que representa 159.319 personas. Por otro lado, un 2,4% identificó su principal ascendencia como indígena, equivalente a 76.452 individuos.
En términos de datos genéticos, estudios realizados por la doctora Mónica Sans han revelado que a nivel nacional, el porcentaje de ascendencia por línea materna asciende al 34%, abarcando aproximadamente un tercio de la población uruguaya. Se destaca que los porcentajes más elevados se registran en Tacuarembó y Bella Unión, con hasta un 64% de ascendencia indígena.

Historia de Invisibilización y Lucha por el Reconocimiento
El Estado uruguayo, creado en 1830, se forjó a través de campañas de exterminio contra la población indígena. Sin embargo, estos pueblos no fueron aniquilados por completo; hubo sobrevivientes que fueron dispersos y sometidos a condiciones de esclavitud y persecución. Este genocidio cultural fracturó la memoria de los indígenas uruguayos, reforzando el discurso oficial de «Uruguay, país sin Indios» y silenciando la identidad indígena durante los siglos XIX y XX.
Hoy, las organizaciones indígenas en Uruguay están en un proceso de recuperación cultural y fortalecimiento de su identidad. Desde la salida de la dictadura, estas organizaciones han trabajado arduamente para derrumbar la representación simbólica de la extinción indígena.
Uruguay y el Convenio 169 de la OIT
La Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó en 1989 el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales. Hasta la fecha, es el único tratado internacional existente sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Si bien Uruguay ha ratificado importantes tratados internacionales de protección de los derechos humanos, aún no ha ratificado el Convenio 169, argumentando que no tiene pueblos indígenas, a pesar de la evidencia y el reconocimiento de la CEPAL.
En Uruguay, las comunidades del Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA) llevan años reclamando la ratificación del Convenio 169 de la OIT. Este convenio garantiza derechos específicos a los pueblos indígenas, abarcando aspectos como los derechos culturales, de salud, medicina tradicional, territoriales y educativos.
Guidaí Vargas Michelena, mujer indígena y maestra, expresó que el tema es extenso y actualmente se encuentra en proceso de debate en el Parlamento después de muchos años.
Consultada por Ambienta, Guidaí Vargas comentó a título personal que “este tema va más allá del convenio que es vinculante”. Por ello, resaltó la urgente necesidad de que tanto el Estado como la sociedad uruguaya reconozcan el aporte cultural indígena presente en la comunidad. Subrayó la importancia de que en la educación se visibilice y se comparta información sobre nuestra existencia actual y la cultura indígena, promoviendo una mayor divulgación de la misma.
En 2023, el comité de la ONU encargado de evaluar periódicamente el cumplimiento de los Estados con respecto a la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, instó a Uruguay a implementar «todas las medidas necesarias» para «reconocer y otorgar mayor visibilidad a los pueblos indígenas». El organismo señaló que «la historia, la cultura y las contribuciones de los indígenas no se integran en el sistema educativo público».

Avances y Desafíos Contemporáneos
Desde 2005, Uruguay ha enviado delegados indígenas y gubernamentales al Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC). En 2006, una representante charrúa se unió a la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y toda otra forma de Discriminación. Además, en 2009, se aprobó la Ley Nº 18.589, que declara el 11 de abril como «Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena».
En 2019, el Relator Especial del Medio Ambiente visitó Montevideo y enfatizó la importancia de que Uruguay ratifique el Convenio 169 de la OIT. Esta recomendación se fundamenta en la protección del derecho de los pueblos indígenas a un medio ambiente saludable, dado que son los custodios de vastos territorios, particularmente en las zonas rurales. Al adentrarse en el interior de Uruguay, es evidente la presencia de poblaciones con marcados rasgos indígenas, especialmente en el norte del país.

Un Llamado a la Acción
La ONU ha instado a Uruguay a adoptar medidas para reconocer y dar mayor visibilidad a los pueblos indígenas. El Convenio 169 permitiría a los pueblos indígenas denunciar violaciones y proteger sus territorios, esenciales para la preservación de su cultura y el medioambiente.
«La protección de los territorios indígenas es crucial no solo para la preservación cultural, sino también para el equilibrio ambiental. Los pueblos indígenas son los guardianes de los territorios, y el Convenio 169 tiene dentro del convenio el consentimiento previo libre informado. Es decir, si cualquier empresa quiere hacer un negocio en un territorio necesita pedir permiso, tener un diálogo, una participación y tener consentimiento», subraya Guidaí Vargas.
Además, Guidaí menciona la importancia de la lucha por otros derechos indígenas como la educación o la medicina propia. «El derecho a la lengua y a poder mantener una educación intercultural donde se pueda aprender más allá del portugués o del español, que también haya un aprendizaje de las lenguas originarias».
Este artículo de Ambienta no solo busca informar, sino también movilizar a la sociedad uruguaya y sus líderes a tomar medidas concretas para reconocer y proteger los derechos de los pueblos indígenas, asegurando un futuro más justo e inclusivo para todos.
Es hora de que Uruguay se alinee con los estándares internacionales y ratifique el Convenio 169 de la OIT, reconociendo y respetando la diversidad étnica y cultural de su población. Los derechos indígenas son derechos humanos, y su protección es una deuda histórica que Uruguay debe saldar.

