Los fuegos artificiales, espectáculos de luces y todo tipo de pirotecnia que se utilizan alrededor del mundo como señales de celebración tienen su impacto negativo para el ambiente. La comunidad científica ha investigado tales efectos de los fuegos artificiales y ha llegado a una conclusión: concentrados en cortos períodos de tiempo, estos artefactos pueden disparar de manera severa los niveles de contaminación del aire, y con ello, potencian el cambio climático.
Los fuegos artificiales desprenden polvos muy finos compuestos de colorantes metálicos, toxinas, productos químicos y humos; todos ellos similares a los efectos que producen otras agravantes ambientales, como es el caso del tránsito. La utilización de fuegos artificiales en celebraciones como la Navidad y Año Nuevo es una fuente importante de los llamados contaminantes atmosféricos antropogénicos, es decir aquellos que causan los seres humanos, lo que provoca un incremento significativo en la concentración de material particulado (PM) en el ambiente durante y tras los festejos
Cabe destacar que el efecto de la lluvia después de cualquier espectáculo pirotécnico puede afectar los sistemas de agua, ya que los productos químicos y colorantes suspendidos en el aire pueden penetrar en el suelo y afectar los sistemas acuíferos. Por su parte, el perclorato de sodio que detona la cohetería cerca de los cuerpos de agua daña a microorganismos y fauna acuática. Además, el uso indebido de fuegos artificiales, combinado con las altas temperaturas, el viento y las constantes olas históricas de calor a las que nos enfrentamos, puede incidir en la generación de incendios forestales.
Impacto en la salud humana
Según reveló un estudio de la Universidad de Birmingham y el Health Effects Institute de Boston, publicado en la revista Atmospheric Research, los niveles de PM suelen retornar a su estado base en un lapso de 24 horas.
Ajit Singh -autor principal del informe- señaló que además de los fuegos artificiales, las plantas de energía y vehículos pueden aumentar los niveles de PM y afectar negativamente la calidad del aire y la salud humana. En cuanto a su incidencia en la salud humana se les relaciona con problemas como deterioro neurológico, afecciones respiratorias (asma, rinitis alérgica), cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares, entre otras. Por su parte, el coautor Francis Pope, destacó que “la alta carga de PM producida por la combustión de fuegos artificiales puede llevar a una pérdida de visibilidad de entre un 10% y un 92%”.
Desorientadas e infartadas: los efectos en las aves
Las aves reaccionan a distintos estímulos, tanto visuales como auditivos. Tienen la capacidad de detectar de antemano, por ejemplo, la aproximación de una tormenta meteorológica debido a la caída de la presión del aire y a otras señales que les sirve para prepararse y resguardarse. Sin embargo, algo distinto ocurre con las fuertes explosiones y sonidos potentes e inesperados que producen los fuegos artificiales. Los estímulos visuales y acústicos de la pirotecnia producen en las aves y en otras especies, fuertes reacciones como el aumento del ritmo cardíaco y respiratorio que terminan en infartos causando la muerte debido al pánico generado.

Algunos de los pocos estudios realizados sobre el tema, señalan que esta percepción que tienen las aves ocurre a través del órgano paratimpánico en el oído interno o a través de los sacos aéreos. Los fuertes ruidos que produce la pólvora hace que las aves entren en pánico, desorientándose en su vuelo y perdiendo su capacidad visual como resultado del humo, la niebla y los destellos de luz que dejan a su paso los fuegos artificiales.
Cómo les afecta la pirotecnia a las mascotas
En las mascotas, pueden ocasionar estrés, taquicardia, miedo y angustia, por lo que es fundamental protegerlos para que su salud mental y física no se vea afectada.

Rosario Barrios, entrenadora de perros y gatos, indica que ante la pirotecnia, los animales piensan que están en peligro de muerte, por lo que su principal instinto es la sobrevivencia, al ocultarse, huir o enfrentarse a la amenaza. «En algunos animales es una experiencia traumática, y que los predispone a la angustia continua cada vez que escuchan algún cohete o bomba», dice Barrios.

