La intención detrás de la reciente declaración del Intendente de Canelones, Yamandú Orsi, es fomentar el compromiso entre las autoridades y la comunidad para continuar defendiendo los derechos de un gran río del sur de Uruguay. Además, se busca preservar este recurso vital para garantizar la supervivencia de más de dos millones de personas.
Según la resolución, la Dirección de Patrimonio de la Comuna entendió que dicho curso y entorno natural ha sido y es parte de “la más rica historia”, un “importante bastión” de la cultura ribereña y “parte esencial de la identidad” del departamento.
La Intendencia de Canelones se encuentra actualmente trabajando para que el río Santa Lucía sea reconocido como Patrimonio Nacional. Con este fin, se ha presentado una solicitud ante la Comisión de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Nación, así como ante el Ministerio de Educación y Cultura.

De las cumbres de la Cuchilla Grande del Sur, en Lavalleja, nace un río majestuoso que serpentea por unos 270 kilómetros hasta su encuentro con el Río de la Plata. Su cuenca, que se extiende por más de 13.000 km2, abarca vastos territorios de Lavalleja, Canelones, Florida, San José, Flores y Montevideo.
La historia cuenta que un 13 de diciembre de 1607, coincidiendo con el día de Santa Lucía en el santoral católico, el criollo Hernando Arias de Saavedra, también conocido como «Hernandarias», mientras exploraba la zona de los charrúas, llegó a las orillas del majestuoso río y lo bautizó como el río de Santa Lucía.
Las aguas del Santa Lucía acarician una diversidad encantadora de paisajes. Al estudiar la geología y topografía de las tierras por las que fluye, se descubre una primera parte, su curso alto o superior, que se extiende por el departamento de Lavalleja, recorriendo un total de 70 km; una segunda parte, el curso medio, se extiende por 130 km entre las tierras de Florida y Canelones; y, finalmente, el curso inferior, con 70 km de recorrido, comparte sus encantos con los departamentos de Canelones, San José y Montevideo.

El río es acompañado por una exuberante flora nativa que se va transformando a medida que desciende. En las fuentes más altas, se puede encontrar al carobá, la espina de la cruz, el tarumán con espinas o el romerillo de las sierras. En el curso medio, la belleza del sauce criollo, la mimosa o sensitiva (con varias especies) y la envira son las que destacan. En la parte inferior, el río se ensancha y se vuelve caudaloso, con varias islas rodeadas de extensos bañados compuestos por totorales y juncales. Los árboles nativos que se encuentran en esta parte del río incluyen los canelones (dos especies), el coronillo, el arrayán, blanquillo y el ceibo, que resplandece con su floración roja.
Este paisaje forma parte del sistema de Área Protegida de los Humedales del Santa Lucía (SNAP), un legado natural que merece ser protegido y conservado por las actuales y futuras generaciones. Su riqueza abarca no solo sus tierras, sino también su ecosistema: desde los bosques ribereños, pastizales y praderas, hasta los juncales, pajonales y lagunas de bañado, adornados con una exuberante vegetación palustre. En esta zona, casi la mitad de las aves que surcan Uruguay, tanto visitantes como residentes, se han encontrado un hábitat acogedor.

