El calentamiento de los océanos, considerado por la ciencia como el vigía principal del cambio climático, ha entrado en una fase de aceleración alarmante. Según el 8º informe del observatorio europeo Copernicus, el ritmo al que las aguas globales absorben calor se ha duplicado desde 2005 en comparación con las décadas anteriores.
Este fenómeno no es aislado. Los océanos, que cubren el 71% de la superficie terrestre, y actúan como un amortiguador del cambio climático están alcanzando su límite como amortiguadores térmicos del planeta.
Cifras que alertan a la ciencia
La oceanógrafa Karina Von Schuckmann destaca que la tasa de calentamiento ascendió a 1,05 vatios por metro cuadrado desde 2005, frente a los 0.58 registrados previamente. La cifra coincide con las proyecciones del Panel Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático (IPCC). Esto confirma que el exceso de energía generado por las emisiones humanas desde 1970 es absorbido casi en su totalidad por la masa hídrica global.
Consecuencias: De las olas de calor al deshielo polar
En 2023, esta intensificación térmica provocó olas de calor marinas extremas que afectaron a más del 20% de la superficie oceánica. El impacto es devastador. Las regiones polares sufren tasas de derretimiento sin precedentes. El nivel del mar aumenta y la intensidad de los huracanes se vuelve más violenta. La biodiversidad marina, atrapada en aguas cada vez más cálidas, enfrenta una amenaza directa a su supervivencia.

Soluciones críticas para frenar el calentamiento oceánico
Frenar la aceleración térmica de los mares exige una acción global coordinada. Según el IPCC, la principal solución radica en la reducción drástica y sostenida de las emisiones de gases de efecto invernadero. Al disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera, se reduce el exceso de calor que los océanos deben absorber. Esto permite que el sistema térmico global comience a estabilizarse.
Además de la descarbonización, existen estrategias basadas en la naturaleza que ofrecen una defensa vital ante el calentamiento de los océanos:
- Expansión de Áreas Marinas Protegidas (AMP): Estos refugios permiten que los ecosistemas degradados recuperen su resiliencia. Estos actúan como sumideros de carbono naturales.
- Restauración de carbono azul: La protección de manglares, marismas y praderas de pastos marinos es fundamental. Estos hábitats capturan carbono hasta 40 veces más rápido que los bosques terrestres.
- Transición energética responsable: Fomentar la energía eólica marina y otras fuentes renovables reduce la dependencia de combustibles fósiles, atacando la raíz del calentamiento de los océanos.

