Tras intensas negociaciones, la COP28 culminó este miércoles con un compromiso sin precedentes: la «transición para abandonar todos los combustibles fósiles». Por primera vez en la historia de las cumbres climáticas, un texto oficial señala directamente la responsabilidad del petróleo, el carbón y el gas en la crisis actual.
El documento de 21 páginas insta a los 200 países firmantes a transitar hacia sistemas energéticos limpios de manera «equitativa y ordenada». El objetivo es claro: tomar acciones drásticas en esta década crítica para alcanzar el cero neto en 2050.
Metas clave para el 2030

El acuerdo, vinculado al primer Balance Mundial desde el Acuerdo de París, establece objetivos urgentes para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5°C.
- Triplicar las renovables: Aumentar la capacidad instalada de energías limpias para finales de la década.
- Eficiencia energética: Duplicar la tasa anual de mejoras en eficiencia.
- Transporte: Acelerar la reducción de emisiones en el transporte por carretera.
Las «puertas traseras» del acuerdo en la COP28
Pese al optimismo del presidente de la cumbre, Sultan Al Jaber, y del secretario general de la ONU, António Guterres, el texto incluye puntos polémicos. Expertos advierten sobre el uso del gas como «combustible de transición» y la apuesta por tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS). Estas últimas son cuestionadas por su viabilidad a gran escala y por permitir, potencialmente, la continuidad de la industria fósil.
«Es la primera vez en tres décadas que hay una mención explícita al futuro de los combustibles fósiles», destacó Wopke Hoekstra, comisario climático de la UE, resumiendo el sentir de una cumbre que, con luces y sombras, marca el «principio del fin» de la era del petróleo.

