La documentalista uruguaya Carolina Sosa nos abre las puertas de su mundo de aventuras y desafíos. Comparte con Ambienta los detalles de su película «Agua Invadida» y su camino para convertirse en Exploradora de National Geographic.
En un mundo donde las historias se pierden fácilmente, hay voces que resuenan con claridad. La de Carolina Sosa es una de ellas. Su documental “Agua Invadida” no es solo un relato visual; es una llamada de atención urgente. Nos invita a mirar más allá de la superficie y a confrontar los desafíos que amenazan la salud de nuestros mares, especialmente la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
En esta entrevista exclusiva, Carolina nos cuenta el viaje personal y profesional que la trajo hasta aquí. Comparte los obstáculos que superó y la visión que la impulsa a luchar por la conservación de nuestro patrimonio natural.
Carolina Sosa: Trayectoria y el motor de «Agua Invadida»
Carolina Sosa nació en Uruguay. Cultivó una profunda pasión por la naturaleza y los animales. Esto la llevó a ser una destacada exploradora y narradora de historias ambientales.
Desde muy joven demostró una conexión especial con el medioambiente. Se inspiró en las revistas y documentales de National Geographic. Su sueño de trabajar para NatGeo ha sido el motor de su carrera. La impulsó a explorar el mundo y a narrar relatos que generen un impacto positivo en la conservación.
Ha vivido en países como Argentina, México, Estados Unidos y Australia. Estas experiencias enriquecieron su perspectiva como documentalista. En Los Ángeles, se graduó con una maestría en Cine Documental. Ha producido documentales en varios países durante quince años. Es becaria Fulbright y ha sido galardonada con la beca Jackson Wild en dos ocasiones.
En 2025, fue seleccionada para el Programa Field Ready de National Geographic. Allí recibió cinco meses de formación en producción de documentales sobre historia natural. Actualmente, promueve su segundo largometraje documental, “Agua Invadida”. Cuenta con el respaldo de la National Geographic Society. Se estrenó mundialmente en el Festival de Cine Salvaje de Santiago en mayo de 2025.

La película trata sobre la pesca INDNR en Uruguay. Busca reformar la legislación sobre la pesca ilegal y presenta una sólida campaña de impacto. El preestreno en Uruguay fue el 30 de julio. Se proyectó en cines de Montevideo en agosto, con distribución nacional desde setiembre.
Detrás de «Agua Invadida»: La Entrevista
–¿Qué te llevó a convertirte en exploradora y narradora de historias ambientales?
Mi conexión con la naturaleza y los animales ha sido mi motor desde siempre. Las revistas y documentales de National Geographic me inspiraron desde chica y me convencieron de que mi vocación era explorar, viajar y contar historias sobre nuestro planeta. A los 20 años, la conservación se convirtió en mi propósito.
Tras ver documentales que me impactaron profundamente, entendí la gravedad de la crisis ambiental y decidí que no podía huir ni quedarme de brazos cruzados. Opté por usar las herramientas a mi alcance para generar un cambio, por pequeño que fuera. Como digo al principio de «Agua Invadida»: «A veces pienso que lo que hago es tan solo una gota en el océano, pero quiero creer que ese océano sería menos sin esa gota.» Me apropié de esa frase porque resume mi filosofía: si una película puede cambiar mi vida, también puede inspirar a otros.
–¿Cómo surgió la idea de investigar y documentar la pesca INDNR en Uruguay?
Surgió a raíz de un contacto fortuito con la organización National Geographic Pristine Seas. En 2021, al enterarme de que venían a Uruguay para una expedición, busqué a los profesionales locales involucrados. Uno de ellos me respondió y, aunque el equipo ya estaba completo, me introdujo a la problemática de la pesca ilegal.
Poco tiempo después, mientras producía una serie de conservación marina en México, vi de cerca el grave deterioro que esta actividad causa en los ecosistemas. Al regresar a Uruguay, me propuse investigar a fondo la situación en nuestro país, descubriendo que aquí también era un problema grave. Decidí postular a un fondo de la National Geographic Society y, después de un proceso de selección de un año, mi proyecto fue aprobado. Gracias a esta financiación, me convertí en Exploradora de National Geographic, logrando así cumplir mi sueño de documentar un tema tan crucial para nuestro océano.
Desafíos en el mar y la colaboración crucial

–¿Qué desafíos enfrentaste durante el proceso de investigación y rodaje?
La investigación y el rodaje de un proyecto como este presentaron múltiples desafíos. Uno de los mayores fue perseguir a los pescadores ilegales, que navegan de forma furtiva. Afortunadamente, conté con el apoyo de la Armada, lo que me permitió participar en patrullajes aéreos y marítimos. Sin embargo, esto trajo consigo sus propias dificultades. El clima adverso afectaba tanto la navegación como la filmación, y experimenté mareos severos.

Como ambientalista y documentalista, tuve que enfrentar un dilema: mi deseo de proteger la vida marina versus la necesidad de ser una observadora imparcial para documentar la historia tal como es. Fue un ejercicio de abstracción, objetividad y empatía, incluso hacia aquellos con quienes no estaba de acuerdo. Finalmente, el mayor reto fue conseguir que los diferentes actores involucrados estuvieran dispuestos a hablar frente a la cámara, sabiendo que sus versiones serían expuestas.

–¿Qué rol tuvo la colaboración con Andrés Milessi en el desarrollo del documental?
La colaboración con Andrés Milessi fue fundamental para el desarrollo del documental. Él es una figura central, ya que es uno de los mayores referentes en el tema de la pesca INDNR en Uruguay y el fundador de la iniciativa Mar Azul Uruguayo.
Aunque al principio Andrés no quería ser el «personaje principal» del documental, la directora del proyecto entendió que su conocimiento y compromiso eran cruciales para la narrativa. Milessi, junto al biólogo Agustín Loureiro, aporta la perspectiva científica y la esperanza de que sea posible encontrar soluciones a la problemática. Su rol no se limitó a ser un experto en cámara: también facilitó recursos, apoyó mis decisiones y, al unir fuerzas, logramos que la visión de proteger el ecosistema marino de Uruguay se hiciera realidad.
La demanda urgente: Tipificar la pesca ilegal como delito

–¿Qué cambios te gustaría ver en Uruguay respecto a la protección de los océanos y la pesca ilegal?
Me gustaría ver un cambio de conciencia en la sociedad uruguaya. Es crucial que la gente sepa que tenemos más territorio marítimo que terrestre, y que este alberga una fauna marina increíble. Los niños deberían aprender sobre este ecosistema en la escuela para que crezcan sintiéndose conectados con el mar.
El cambio también debe venir desde el consumo. Les pido a los uruguayos que se cuestionen qué comen: pregunten por el origen del pescado y exijan productos de pesca sostenible y local. Sin demanda, no hay oferta.
A nivel político, exijo un cambio radical. La pesca ilegal debe convertirse en un delito grave, con multas tan altas que disuadan a cualquiera de cometerlo. Es imperativo que la DINARA y la Armada trabajen en conjunto y que el gobierno les otorgue más recursos y herramientas tecnológicas para localizar a los infractores. Si no actuamos ahora, ¿qué océano le vamos a dejar a las próximas generaciones?


-¿Qué papel creés que tiene el cine ambiental en la educación y la transformación social?
Creo firmemente en la regla de las tres «E» del cine: primero, debe Entretener; luego, Educar; y finalmente, Elevar. Esta última es la más importante. Un documental realmente exitoso es aquel que logra motivar la acción en la audiencia, transformando una realidad o impulsando un movimiento social.
Mi próximo sueño profesional es lograr eso con «Agua Invadida»: me encantaría que el documental impulse una nueva cultura oceánica y consiga que, en un futuro cercano, la pesca ilegal se tipifique como delito en Uruguay. No pierdo nada en soñar. Mi mayor aspiración es que mi trabajo como documentalista sirva para crear un área protegida, cambiar un comportamiento generacional o impulsar una transformación radical por el bien de los animales y la naturaleza. Si una película puede cambiar la vida de una persona, también puede iniciar un cambio más grande.
Para conocer más sobre el trabajo y los proyectos de Carolina Sosa, visita su web oficial

