La contaminación lumínica dejó de ser un tema exclusivo de astrónomos para convertirse en un desafío urbano, ambiental y cultural. En el mundo se ensayan respuestas que combinan innovación tecnológica, participación ciudadana y creatividad cultural. Estas experiencias muestran que recuperar la noche es posible.
Impacto global de la contaminación lumínica
El 85% de la población mundial vive bajo cielos afectados por la luz artificial y no puede contemplar el cielo estrellado. Este fenómeno, asociado al progreso y la modernidad, tiene consecuencias profundas.
La luz excesiva altera los ritmos circadianos humanos y provoca trastornos del sueño. También se vincula a problemas cardiovasculares y metabólicos. En la biodiversidad, desorienta aves migratorias, insectos polinizadores y especies marinas que dependen de la oscuridad para sobrevivir.

Las iniciativas uruguayas
En Uruguay, el tema comienza a ganar espacio en la agenda pública. Montevideo inició en 2024 un proceso participativo para construir una normativa contra la contaminación lumínica. El trabajo está liderado por la Unidad Técnica de Alumbrado Público de la comuna capitalina.
La iniciativa busca equilibrar seguridad, eficiencia energética y derecho a cielos más limpios. Se realizaron talleres con técnicos, vecinos y expertos internacionales. En paralelo, la Red Pro Cielos Oscuros Uruguay articula esfuerzos en departamentos como Canelones, Rocha y Maldonado. Allí la presión de la iluminación turística y costera afecta tanto la observación astronómica como la fauna local.

Soluciones globales contra la contaminación lumínica
En Córdoba (Argentina), vecinos organizados impulsaron ordenanzas para regular luminarias y proyectores. En Flagstaff (EE.UU.), una normativa pionera se complementa con programas educativos. En Francia, el proyecto Trame noire apaga parte del alumbrado durante la madrugada. Así, recupera la fauna nocturna y promueve el turismo astronómico. En España, el pueblo de Castaño del Robledo reemplazó las luces navideñas por guirnaldas de ganchillo. Con esta propuesta, redujo el consumo energético y atrajo visitantes mediante creatividad cultural.
Periodismo de soluciones: recuperar la noche
El periodismo de soluciones invita a mirar más allá del diagnóstico. La contaminación lumínica no es inevitable. Puede regularse, repensarse y transformarse en oportunidad.
Montevideo y otras localidades uruguayas ya están dando pasos concretos. En el mundo, distintas experiencias muestran cómo la tecnología inteligente, la participación ciudadana y la creatividad cultural ayudan con el problema. Recuperar el cielo estrellado es recuperar un patrimonio común. Es esencial para la salud humana, la biodiversidad y la identidad cultural de nuestras comunidades.

