Carolina Cuesta Crosa (21) es integrante de Fridays For Future Uruguay. Desde muy chica tuvo atracción hacia la naturaleza; era de las niñas que en los recreos construían casitas para los caracoles. Con los años, esa relación inocente cambió por una búsqueda activa de información sobre el cambio climático. Criada en un hogar donde la política y el servicio social eran la norma, Carolina vinculó rápidamente la acción climática con la responsabilidad ciudadana. Para ella, activar por políticas climáticas justas significa apoyar a quienes no pueden salir a las calles:
«Estamos hablando de juventudes en un país en el que la salud mental no es algo que se pueda dar por sentado y el acceder a un servicio y a un cuidado es difícil».
A continuación, compartimos el diálogo exclusivo con Carolina Cuesta.

Crisis climática, Uruguay y señales globales
– ¿A nivel global visualizas señales auspiciosas en el combate a la crisis climática?
Yo creo que sí. Se está viendo una mudanza en el discurso de la generación de políticas climáticas. A veces este discurso no llega a Uruguay. O llega de manera mucho más tardía. Por eso es importante que aquellas personas que puedan asistir a esos espacios luego socialicen la información en comunidad. Entiendo que son difíciles los cambios que se deben generar. Pero también entiendo que son necesarios.
–A tu criterio, ¿son suficientes las medidas implementadas en Uruguay para cuidar el ambiente?
Es muy diferente hablar de políticas climáticas que de políticas ambientales. En términos de mitigación, Uruguay es pionero en la región y en el mundo. Sin embargo, la situación cambia cuando englobamos todas las políticas ambientales. Uruguay es víctima de procesos de colonización modernos. Muchas empresas del norte global establecen sus plantas extractivistas en América Latina.
Un ejemplo claro es la empresa finlandesa UPM y el vertido de soda cáustica que nos dejó. En Uruguay estamos muy atrasados en muchas políticas ambientales. Incluso hubo muchos acuerdos que no fueron respetados. Un ejemplo es el protocolo de Nagoya con las áreas protegidas. También fallamos en temas de residuos, biodiversidad y uso de agroquímicos.
Uruguay tiene un deber con la sociedad en materia ambiental. Todos estos temas tienen una relación directa con el cambio climático. Pero aquí hablamos de adaptación, no de mitigación. Los proyectos extractivistas deben enmarcarse en esta realidad. Uruguay necesita imperiosamente financiamiento para Adaptación. Estos recursos no son retribuidos por los países responsables.
Participación juvenil
– ¿Hay participación juvenil en la gobernanza climática y ambiental con alcance nacional?
No. No existen mecanismos de participación formal de las juventudes en las políticas climáticas nacionales. Desde el año 2020 intentamos generar una Comisión Juvenil dentro del Ministerio de Ambiente. No hemos obtenido ningún resultado. No nos dan los recursos necesarios ni apoyo técnico en estos procesos. Ahora empezamos a generar un espacio joven en el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo del PNUD y UNICEF. Son entidades más imparciales sobre estos temas. En Uruguay la política está cada vez más polarizada. Ser una organización civil apartidaria y liderada por jóvenes es muy difícil. No contamos con recursos ni respaldo de ningún partido político. Por eso, nuestra imagen es usada a conveniencia por los políticos.
«Cada vez que tenemos una reunión, la cantidad de fotos que sacan es impresionante… suben mil fotos con slogans de ‘participación joven’ y toda esa conversación literalmente queda en la nada misma».

Educación ambiental e inacción adulta
– ¿La población uruguaya está informada en materia de problemáticas ambientales?
Falta mucho camino por transitar. Es difícil estar informado sobre estos temas cuando no son prioridad para el ciudadano promedio en Uruguay. Esto tiene una razón clara. Para preocuparte por algo tan intangible como el Cambio Climático, primero hay que tener las necesidades cubiertas. Además, es necesario haber accedido a una educación sobre temas complejos como la atmósfera o los gases de efecto invernadero. También falta una perspectiva global sobre esta problemática.
Recién ahora, luego de la sequía, hay más conciencia. Sin embargo, a quienes debemos educar es a los adultos. Se habla mucho sobre educar a las infancias por ser el futuro. Estos temas deben dialogarse en la casa. Pero estas infancias no tendrán futuro si continúa la inacción. La crisis climática es una crisis de las niñas, niños y adolescentes.
Innovación y futuro digno
– ¿Qué futuro pueden construir los jóvenes?
Creo que a veces nos comemos un poco este discurso de “los jóvenes son importantes”. Pero el discurso queda ahí, ¿verdad? No se baja a lo que realmente es importante. Me refiero a la innovación, a la creatividad, a la energía y la pasión que podemos aportar. Para las políticas climáticas justas necesitamos desde los ojos inocentes de las infancias, la rebeldía adolescente y el pensamiento fuera de la caja de las personas jóvenes.
«Las políticas climáticas no deben ser consideradas como una obligación o una agenda internacional, sino como una necesidad genuina para garantizar un futuro digno para todes».

