La financiación climática será el eje central de la COP29. En Bakú, Azerbaiyán, se reunen líderes de casi 200 naciones, junto a expertos, ONG y activistas en el marco de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático. El encuentro se ha abierto con llamamientos a una mayor cooperación mundial para hacer frente a la crisis climática reduciendo el calentamiento global.
Con la sombra de los últimos desastres naturales, como las devastadoras inundaciones de Valencia (España), la necesidad de incrementar la financiación para combatir la crisis climática se ha convertido en una prioridad ineludible.
Mukhtar Babayev, presidente de la COP29, ha sentenciado que ‘esta crisis ya no es un problema del futuro, sino una realidad del presente’, subrayando que la inacción nos conducirá a un futuro catastrófico.

El objetivo es acordar un nuevo objetivo de financiación para el clima que garantice que todos los países dispongan de los medios necesarios para adoptar medidas climáticas mucho más contundentes, reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y construir comunidades resilientes.
Desde Naciones Unidas se ha realizado en los últimos días un llamamiento a acción colectiva urgente, liderada por el grupo G20 de economías desarrolladas y los mayores emisores, para conseguir los recortes de emisiones.
“Si no se actúa, se producirán fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes y peligrosos”, como las inundaciones provocadas por la dana en Valencia, los huracanes en Cuba o las sequías en la Amazonía. Su responsable para el cambio climático, Simon Stiell, ha advertido en la inauguración de la COP29 que “ningún país es inmune”.
Las organizaciones ambientalistas también se han pronunciado sobre sus expectativas ante la COP29. Greenpeace ha realizado un llamamiento a la responsabilidad de tomar medidas eficaces, coordinadas y transformadoras para hacer frente a la crisis del clima.

En palabras de la organización ecologista,“la doble crisis climática y de biodiversidad a la que nos enfrentamos requiere urgentemente una acción ambiciosa, para lo que se necesita financiación. Los gobiernos tienen que comprometerse con un nuevo y ambicioso objetivo de financiación para apoyar a los países del sur global, así como a tomar medidas que obliguen a pagar a la industria de los combustibles fósiles y a otros grandes contaminadores”.

