La Junta Departamental de Maldonado define este lunes el futuro de Punta Ballena ante la presión de miles de firmas y estudios técnicos.
Más de 34.000 firmas, recolectadas desde marzo de 2024 por colectivos diversas organizaciones de Maldonado, han impulsado un momento decisivo: la Junta Departamental se reunirá este lunes en sesión extraordinaria, prevista para las 20:00 horas, para debatir la declaración de Punta Ballena como Área Protegida Departamental.
La iniciativa busca frenar un proyecto inmobiliario que, según colectivos sociales, ambientales y diversos informes académicos, generaría «impactos inadmisibles» en el ecosistema y el paisaje único de Punta Ballena.
Tras 60 días de estudio, impuesto al amparo del Artículo 79 de la Ley N° 9.515, la Junta deberá votar para prohibir «cualquier tipo de edificación» en la zona, y, declarar el extremo sur de Punta Ballena como Reserva Natural Departamental.
Se prevé que la iniciativa sea aprobada con el apoyo de todos los partidos. En caso contrario, o si no se trata, el intendente de Maldonado, Enrique Antía, deberá convocar a un plebiscito departamental.

«Es un momento histórico para todo Uruguay», expresó la agrupación «No al proyecto de Punta Ballena».
Antes de la sesión de esta noche, las organizaciones convocan a una concentración a las 19:15 en la Junta Departamental: «Llenemos las barras, hagamos sentir nuestra voz y defendamos nuestro patrimonio natural».
En febrero de este año, el Ministerio de Ambiente (MA) rechazó la Autorización Ambiental Previa (AAP) para el proyecto de un complejo residencial en Punta Ballena, que incluía la construcción de 29 edificios de apartamentos.
UNA MOVILIZACIÓN SOCIAL SIN PRECEDENTES. Desde hace un año, las asociaciones de vecinos y organizaciones sociales iniciaron la recolección de firmas, concurriendo los domingos a la feria y otros eventos en Maldonado, a los poblados vecinos de San Carlos y Pan de Azúcar, así como a los balnearios fernandinos, aprovechando también la concurrencia del público en las jornadas electorales. La iniciativa surgió ante un proyecto inmobiliario que desvirtúa completamente las características de Punta Ballena al pretender construir allí 29 edificios y 320 apartamentos.

