En Ambienta sostenemos que la ecología en Uruguay no puede ser una estrategia de marketing ni una etiqueta para atraer inversiones. Es una ética del cuidado. Si el crecimiento productivo se logra a costa de la salud de nuestros ríos y suelos, no es progreso, es extractivismo disfrazado de verde.
Residuos y biodiversidad en retroceso
Hoy, Día Mundial de la Ecología, toca mirar el territorio con honestidad. No alcanza con ser líderes en energías renovables. Uruguay produce más de un millón de toneladas de residuos al año y el reciclaje sigue siendo marginal. El uso de agroquímicos contamina el agua dulce mientras la biodiversidad retrocede. La ecología en Uruguay necesita políticas ambiciosas y controles transparentes. El país aún no tipifica los delitos ambientales y los mecanismos de impacto siguen siendo opacos.
Monocultivos: La postal del interior
Quien recorre el país encuentra una imagen repetida: soja y eucaliptos. En 2023, más de 1.1 millones de hectáreas estaban dedicadas a monocultivos forestales. El plan climático ante la ONU propone aumentar esta superficie un 20%.
¿Captura de carbono? Tal vez. Pero también hay consecuencias. Acidificación de suelos, competencia hídrica y pérdida de biodiversidad. Lo advierte la academia. Las floraciones de cianobacterias en el río Negro lo confirman. Vecinos y referentes territoriales lo denuncian con preocupación. La ecología en Uruguay no puede ignorar estos impactos acumulados. Daniel Panario ha investigado cómo los eucaliptos reducen el flujo hacia los acuíferos. La ecología en Uruguay no puede ignorar estos desequilibrios.

Celulosa y presión hídrica
La planta en Paso de los Toros utiliza 129 millones de litros de agua diarios. Se devuelven al río, pero ¿en qué condiciones? La sostenibilidad real no se mide en balances financieros, sino en la salud de los ecosistemas y en la voz de las comunidades que ven sus playas cubiertas de espuma verde.

Arazatí y Casupá: El valor de la participación
El proyecto Arazatí cayó por la movilización social. Ahora, el foco está en Casupá. La represa inundaría ecosistemas valiosos y afectaría el monte nativo. También pasturas naturales y pajonales. La remoción de vegetación provocaría erosión y arrastre de sedimentos. Esto comprometería la funcionalidad de los humedales. Aunque se anuncien medidas de compensación, la ecología en Uruguay debería partir de una lógica preventiva y participativa.
Este 1 de noviembre, más que celebrar, toca incomodar. Porque la ecología no es un eslogan. Es una urgencia. El territorio habla, aunque muchos prefieran no escucharlo.

