El fin de una era climática llegó a los Andes. El Glaciar Humboldt, también conocido como La Corona, ha sido reclasificado oficialmente como un campo de hielo. Esta decisión técnica confirma una realidad devastadora: Venezuela es el primer país del mundo, en tiempos modernos, en perder la totalidad de sus glaciares.
Un retroceso irreversible
En 1910, Venezuela albergaba seis glaciares que abarcaban unos 1.000 kilómetros cuadrados. Pero con el tiempo, en medio del calentamiento global, los glaciares se han reducido hasta que ya no cumplen con los criterios para ser clasificados como tales. Sin embargo, el Glaciar Humboldt fue el único que logró sobrevivir más allá de 2011. Hoy, lo que queda es un fragmento que representa apenas el 0,4% de su superficie original.
Para que la comunidad científica considere a una masa de hielo como un glaciar, esta debe tener al menos 10 hectáreas. El Humboldt ya no cumple con este requisito, lo que marca un punto de no retorno para los ecosistemas de alta montaña en Venezuela.

Polémica por el uso de plásticos
A finales de 2023, el gobierno propuso cubrir los restos del Glaciar Humboldt con láminas de polipropileno para intentar frenar el deshielo. No obstante, los científicos han solicitado detener el proyecto por varias razones críticas:
- Microplásticos: La degradación del material contaminaría el agua y los suelos.
- Salud pública: Estos plásticos invisibles pueden terminar en los cultivos y ser respirados por las personas.
- Efectividad nula: Los expertos consideran que la medida es insuficiente ante la magnitud del calentamiento global.
El paisaje de lo que fue el Glaciar Humboldt
Susana Rodríguez, ingeniera forestal, describe el Pico Humboldt actualmente como una zona de «roca y grietas». El hielo está tan deteriorado que incluso caminar sobre él se ha vuelto peligroso. Según las proyecciones más recientes, lo poco que queda desaparecerá totalmente en un plazo de dos a cinco años.


