La tala de ombúes no autorizada en la cuenca del arroyo Maldonado encendió las alarmas y dejó al descubierto fallas en la fiscalización de los ecosistemas locales. La destrucción de estos ejemplares (Phytolacca dioica) con maquinaria pesada se ejecutó en un predio del Ecoparque Metropolitano, uno de los cinco humedales de «relevancia ambiental» reconocidos por el Gobierno Nacional.
La tala resulta especialmente paradójica por el estatus del lugar. La intervención se realizó con maquinaria pesada en pleno Ecoparque, un área situada entre los arroyos Maldonado y San Carlos.
El predio se encuentra protegido bajo el amparo del Decreto Nacional de Humedales, impulsado junto al Ministerio de Ambiente. Además, el sitio se nutre de los recursos del nuevo Fondo Departamental de Humedales. Estos fondos están destinados formalmente a tareas de investigación y mitigación climática.
La eliminación de los ombúes generó indignación entre vecinos y conservacionistas por el alto valor ecosistémico de la especie. La situación es grave, ya que se trata de un ecosistema en proceso de protección. Ambienta ya había informado sobre los esfuerzos por proteger los humedales en Maldonado, lo que refuerza su relevancia ambiental.

Investigación oficial por la tala de ombúes
Ante la alarma ciudadana y la gravedad del hecho, el intendente Miguel Abella tomó medidas inmediatas. Instruyó una investigación administrativa urgente para identificar quién dio la orden de talar.
Las actuaciones buscan determinar el origen de la incursión. Se analiza si respondió a un error operativo de cuadrillas, a una decisión aislada sin aval técnico o a una falla estructural profunda en la cadena de mando de la comuna.
En paralelo, la Dirección de Ambiente —encabezada por Virginia Villarino— ya inició las tareas en el territorio. Se puso en marcha un relevamiento técnico con el objetivo de cuantificar los daños en la zona.
Un territorio ganado por la movilización social
La gravedad del episodio radica en el historial de un suelo que costó años proteger. La zona fue declarada bajo resguardo tras una fuerte movilización comunitaria durante la administración de Enrique Antía. Además, el Ministerio de Ambiente intimó a la comuna a recomponer los daños provocados por vertidos irregulares. Por eso, la tala no autorizada reabre viejas heridas sobre el nivel de protección real del área.
A raíz de esas intervenciones, el Ministerio de Ambiente sancionó a la Intendencia con una multa de 40.000 dólares por provocar daños de carácter irreversible. Las autoridades nacionales exigieron diseñar un Plan de Manejo y recomponer la zona. En paralelo, la Agrupación Vecinal del Arroyo Maldonado presentó recursos judiciales para exigir el cumplimiento efectivo de la normativa ambiental.
La tala de ombúes se suma así al historial del predio. El terreno ya se había visto afectado cuando la comuna depositó allí escombros y residuos de las demoliciones del exasentamiento Kennedy.

A su vez, el área venía de un proceso directo de recuperación. El 18 de septiembre de 2025, estudiantes de la Tecnicatura de Guardaparques de la UTU Arrayanes encabezaron una jornada de acondicionamiento de suelo y siembra de flora autóctona.
El ordenamiento del predio estaba formalmente delegado en la Mesa del Ecoparque. Este es un espacio interinstitucional que integra al CURE, la Intendencia, los municipios de San Carlos, Maldonado y Punta del Este, además de vecinos e investigadores independientes.

Valor ecológico del área protegida
Maldonado alberga ocho Áreas Ecológicas Significativas (AES), entre las que destaca la marisma del arroyo Maldonado —la más extensa de Uruguay y una de las mayores de Sudamérica—. Pese a que la Intendencia promete medidas de reforestación, gestión de residuos y ordenamiento territorial, el ecosistema enfrenta una presión constante por la urbanización y el avance productivo.
Para sostener estas acciones, el Presupuesto 2026-2030 reflotó el Fondo Departamental de Humedales, una cuenta específica financiada por la venta de inmuebles departamentales, donaciones, convenios y créditos presupuestales para investigación, restauración y educación ambiental.
El hermetismo del caso
A meses del episodio, el expediente interno se mantiene en reserva sin que la Intendencia haya oficializado sanciones ni identificado a los ejecutores materiales de la tala. Sin embargo, la brecha entre el discurso de protección ambiental y la falta de control efectivo en el territorio generó un fuerte impacto social e indignación entre vecinos y conservacionistas.
El ombú no es un árbol
Aunque su porte colosal y su copa frondosa sugieren lo contrario, botánicamente el ombú (Phytolacca dioica) es una planta herbácea gigante. Su «tronco» carece de madera verdadera y anillos de crecimiento; está formado por tejidos suculentos y esponjosos capaces de almacenar grandes volúmenes de agua. Por esta razón, la botánica lo clasifica como la hierba más grande del mundo.

