Hoy es el Día Internacional para la Conservación de los Anfibios, una fecha destinada a generar conciencia sobre la situación de estos vertebrados, que viven parte de su vida en el agua y parte en la tierra.
Actualmente, más de 8.000 especies de anfibios habitan el planeta, pero su futuro es incierto: este grupo de animales es el más amenazado dentro de los vertebrados, con un 40% de sus especies en riesgo de extinción.
Las amenazas son diversas, pero una nueva preocupación se suma a la lista: el cambio climático, impulsado por actividades humanas, está agravando su vulnerabilidad. Así lo revela un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, realizado por un equipo de investigadores de Australia, Estados Unidos, México, Polonia y Canadá.
El impacto de la crisis climática en los anfibios es alarmante
Según el estudio, un incremento de 4 grados en la temperatura global podría llevar al colapso térmico de múltiples especies. «Si la temperatura global aumenta 4°C por encima de los niveles preindustriales, alrededor del 7,5% de las especies de anfibios podrían experimentar sobrecalentamiento incluso en microhábitats sombreados», explican los expertos.

Este aumento extremo de temperatura afectaría la capacidad de los anfibios para regular su temperatura corporal, lo que podría provocar una dramática reducción en sus poblaciones. A esto se suma la pérdida de hábitats adecuados: muchas especies dependen de refugios térmicos naturales, como zonas de sombra o cuerpos de agua, que podrían desaparecer con el avance del calentamiento global.
Estudio científico
Fue liderado por el investigador Patrice Pottier, de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia. Para su análisis, los científicos desarrollaron un modelo que permitió estimar los límites térmicos de aproximadamente el 60% de las especies conocidas de anfibios, unas 5.203 en total.
El hallazgo más preocupante es que, si el aumento de temperatura alcanza los 4°C, el 7,5% de las especies —alrededor de 391— sufriría episodios de sobrecalentamiento que las llevarían al borde de sus límites fisiológicos.

Además, los investigadores encontraron que el riesgo no se distribuye de manera homogénea. En el hemisferio sur, los anfibios tropicales están entre los más expuestos a eventos de sobrecalentamiento, mientras que en el hemisferio norte el mayor peligro recae sobre especies no tropicales. Estos hallazgos desafían la idea de que los animales de latitudes bajas son siempre los más vulnerables al cambio climático.
El panorama se vuelve aún más sombrío si se considera que muchas de estas estimaciones son conservadoras. Los modelos utilizados asumen que los anfibios siempre tendrán acceso a refugios sombreados y fuentes de agua, algo que en la realidad no siempre ocurre debido a la degradación del hábitat. La deforestación, el crecimiento urbano y las sequías prolongadas reducen la disponibilidad de estos microambientes cruciales.

Ante esta crisis, los autores del estudio instan a priorizar la protección de ecosistemas clave con vegetación densa y cuerpos de agua. También proponen establecer nuevas áreas protegidas y restaurar hábitats degradados. Pero la acción más urgente sigue siendo la mitigación del cambio climático: mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C es crucial para evitar el colapso de múltiples especies.
Por último, los investigadores subrayan la necesidad de fortalecer la cooperación científica en regiones poco estudiadas, como el África tropical y partes del sudeste asiático. Contar con datos empíricos más precisos permitirá afinar las proyecciones y orientar mejor las estrategias de conservación.

