Un concepto fundamental en la defensa de los derechos animales es el de «ser sintiente». Esto significa que los animales son capaces de experimentar emociones como el dolor, el miedo y el placer.
La elección del 10 de diciembre no es casual. Coincidiendo con el Día de los Derechos Humanos, se busca subrayar la conexión intrínseca entre los derechos de los animales y los de las personas. La fecha fue instaurada en 1998 por el grupo pro derechos animales Uncaged, con el objetivo de resaltar que todos los seres sintientes merecen una vida libre de sufrimiento.
En Uruguay, la Ley N° 18.471 garantiza el bienestar animal, asegurando que los animales vivan libres de sufrimiento y puedan expresar su naturaleza. Esto se logra cumpliendo con las cinco libertades: alimentación adecuada, ausencia de miedo y dolor, confort ambiental y libertad de comportamiento.
A pesar de los avances logrados en las últimas décadas a nivel global, la realidad es que millones de animales continúan sufriendo explotación, maltrato y abandono en todo el mundo. La industria alimentaria, la experimentación científica, el comercio de especies exóticas y la caza furtiva son solo algunas de las prácticas que atentan contra el bienestar animal.

Sin embargo, el movimiento en defensa de los derechos animales ha ganado fuerza y cada vez más personas se suman a la causa. Gracias a su activismo, se han logrado importantes avances legales en muchos países, como la prohibición de ciertas prácticas crueles y la creación de santuarios y refugios para animales rescatados.
¿Por qué los animales son seres sintientes?
Un concepto fundamental en la defensa de los derechos animales es el de «ser sintiente». Esto significa que los animales son capaces de experimentar emociones como el dolor, el miedo y el placer. Numerosos estudios científicos han demostrado que animales como los perros, los gatos, los cerdos, los chimpancés y muchos otros poseen una amplia gama de emociones y capacidades cognitivas.

La crisis animal nos interpela
El Día Internacional de los Derechos de los Animales nos confronta con una realidad dolorosa: millones de seres sintientes sufren a diario en nuestro planeta. La explotación industrial, la experimentación, el abandono y la crueldad son solo algunas de las facetas de una crisis que exige una respuesta urgente y contundente.
Cada vez más, la evidencia científica demuestra que los animales son seres conscientes, capaces de experimentar emociones, dolor y sufrimiento. Sin embargo, seguimos tratándolos como objetos, sometiéndolos a una explotación despiadada que no tiene justificación.
Es hora de reconocer que todos los seres vivos tienen derecho a una vida libre de sufrimiento. Es hora de desmantelar las estructuras que perpetúan la crueldad y construir un mundo más justo y compasivo, donde los animales sean valorados y respetados.
Para lograr este cambio profundo, debemos actuar en todos los ámbitos de nuestra vida: en nuestros hogares, en nuestras comunidades, en las instituciones y en los gobiernos. Debemos elegir conscientemente productos y servicios que no dañen a los animales, apoyar a las organizaciones que trabajan por su bienestar, educar a quienes nos rodean sobre la importancia de los derechos animales y exigir a nuestros representantes políticos que implementen leyes más proteccionistas.
La lucha por los derechos de los animales es una lucha por la justicia, la compasión y la sostenibilidad. Es una lucha que nos involucra a todos, porque todos somos parte de este planeta y estamos conectados con todos los seres vivos que lo habitan.

