Cada 16 de junio celebramos el Día Mundial de las Tortugas Marinas, una fecha para rendir homenaje a estas magníficas criaturas que han superado extinciones masivas durante milenios. Sin embargo, hoy enfrentan amenazas humanas sin precedentes que ponen en riesgo su supervivencia. Actualmente existen siete especies esenciales para el equilibrio oceánico: laúd, carey, verde, boba, lora, negra y plana, cada una cumpliendo una función biológica única en el ecosistema.

El fenómeno de la «arribada» y el ciclo migratorio

Anidación masiva o arribada en el Día Mundial de las Tortugas Marinas.
Decenas de miles de tortugas hembra llegan a las costas de Costa Rica para la arribada un proceso vital para la especie

En lugares como Costa Rica, ocurre uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza: la «arribada». Decenas de miles de tortugas oliváceas llegan a las playas en masa para desovar durante la estación lluviosa. Estos viajes milenarios, que abarcan miles de kilómetros desde aguas tropicales hasta corrientes frías del Atlántico, demuestran la resistencia de estos reptiles, aunque su ciclo de vida se ve hoy interrumpido por la pesca incidental y la crisis del plástico.


Sumideros de carbono y equilibrio ecológico

La conservación de estos animales no es solo una cuestión de empatía, sino de supervivencia ecosistémica. Las tortugas marinas verdes, por ejemplo, gestionan las praderas de pastos marinos, ecosistemas que funcionan como sumideros de carbono cruciales. Al pastorear estas zonas, las tortugas mantienen la salud de los sedimentos y promueven la estabilidad del ecosistema. Sin ellas, los arrecifes de coral y las praderas perderían su capacidad de resiliencia frente al calentamiento global.

Tortuga verde alimentándose en praderas de pastos marinos.
Las tortugas verdes ayudan a gestionar las praderas marinas actuando como ingenieras del ecosistema

Amenazas a su supervivencia

Pese a su longevidad, las tortugas enfrentan hoy una combinación letal de factores antrópicos. La contaminación plástica es una de las más crueles: miles de ejemplares mueren cada año al ingerir desechos que confunden con medusas, su principal fuente de alimento. A esto se suma la pesca incidental; las redes y artes destructivas capturan accidentalmente a estas criaturas, provocando muertes masivas que podrían evitarse con prácticas sostenibles.

La crisis actual que enfrentan estas especies no es nueva; ya en nuestro análisis del año pasado exploramos a fondo el Día Mundial de las Tortugas Marinas: su rol en la salud oceánica y su lucha por la supervivencia, donde la ciencia ya advertía sobre la degradación acelerada de sus rutas migratorias. Además de la basura y las redes, el cambio climático está alterando la temperatura de las arenas de anidación, lo que afecta directamente la proporción de género de las crías y pone en riesgo la viabilidad de futuras generaciones.

Tortuga marina afectada por residuos plásticos en el océano, una de las principales amenazas a su supervivencia.
La ingesta de plásticos y el enredo en redes de pesca son causas principales de mortalidad para las tortugas marinas

Acciones para la protección y esperanza

Frente a este escenario, organizaciones y comunidades trabajan incansablemente en la protección de nidos y la rehabilitación de ejemplares heridos. A nivel internacional, iniciativas como la prohibición de bolsas plásticas y la promoción de la pesca sostenible están logrando reducir las amenazas. La conservación es una responsabilidad compartida: desde reducir el uso de plásticos hasta apoyar programas de voluntariado, cada acción cuenta para salvar a estas guardianas del océano.


Karumbé: Ciencia y rescate en las costas de Uruguay

En la región, el esfuerzo por proteger a estas especies tiene nombre propio: Karumbé. Desde su fundación en 1999, esta organización uruguaya se ha consolidado como un referente en investigación y conservación de tortugas marinas. Con más de 800 ejemplares rescatados y rehabilitados, su labor va más allá de la emergencia sanitaria; han producido más de 40 trabajos científicos que aportan datos vitales sobre el comportamiento de estos reptiles en el Atlántico Sur.

El impacto de Karumbé trasciende fronteras gracias a su colaboración con instituciones internacionales. Su enfoque integral combina la educación ambiental con el trabajo directo en comunidades pesqueras, promoviendo un desarrollo sustentable que reduzca la presión humana sobre los hábitats críticos. Gracias a estas acciones locales, Uruguay juega un papel clave en la red global de protección de las tortugas marinas.


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