La restauración de ríos y humedales se ha convertido en una prioridad global tras la pérdida de un tercio de estos ecosistemas en los últimos 50 años. Ante esta crisis, el «Desafío del Agua Dulce» surge como la mayor iniciativa mundial para recuperar 300.000 km de cauces y 350 millones de hectáreas de humedades. Esto representa el 30% de los ecosistemas de agua dulce degradados a nivel global. Además de proteger la seguridad hídrica de 2 mil millones de personas.


Biodiversidad en riesgo crítico

La urgencia de estas medidas está respaldada por datos de WWF Internacional. Desde 1970, las poblaciones de especies de agua dulce han caído un 83% en promedio. Esta cifra supera el declive de cualquier otro grupo de especies en la Tierra. La pérdida de hábitat y las barreras en rutas migratorias son las principales causas de esta crisis silenciosa.

Además de proteger la biodiversidad, estos ecosistemas funcionan como filtros naturales contra la contaminación. Su restauración es vital para la estabilidad climática, ofreciendo beneficios directos en la purificación del agua y la adaptación al calentamiento global.


El rol estratégico de los ecosistemas de agua dulce

La importancia de recuperar estos entornos va más allá de la conservación animal. Los humedales actúan como «riñones» del planeta. Su función es filtrar sedimentos y contaminantes que llegan a nuestras fuentes de consumo. Además, en un contexto de crisis climática, estos ecosistemas son sumideros de carbono altamente eficientes.

La meta de restaurar 350 millones de hectáreas para el 2030 no es solo un compromiso ambiental. Es, ante todo, una medida de seguridad hídrica para las personas que dependen directamente de estos recursos. El éxito en la restauración de ríos y humedales, liderada por Colombia, México y Ecuador, dependerá de la movilización de recursos financieros. También será clave la integración de estos objetivos en los planes nacionales de desarrollo de cada país firmante.

Pescadores en el río Congo durante la iniciativa para la restauración de ríos y humedales hacia el 2030.
El Congo lidera junto a América Latina el desafío para proteger 300000 kilómetros de ríos

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