Un balance devastador para la biodiversidad
La plataforma científica MapBiomas publicó recientemente un estudio alarmante sobre la deforestación en Brasil. En las últimas cuatro décadas, el país perdió aproximadamente 875.000 kilómetros cuadrados de bosques naturales. Esta cifra equivale al 15% de su cobertura forestal original.
Para entender la magnitud del desastre, el territorio brasileño cubierto por bosques naturales se redujo drásticamente:
| Año de Medición | Superficie Forestal (Millones de km²) | Estado de la Cobertura |
| 1985 | 5.82 | Cobertura original analizada |
| 2022 | 4.94 | Situación actual |
| Pérdida neta | 0.87 | Equivalente al tamaño de Pakistán |
Más que selvas: un ecosistema diverso
Para este estudio, MapBiomas aplicó un análisis riguroso mediante imágenes de satélite para monitorear el uso del suelo. Es vital comprender que el concepto de «bosques naturales» en Brasil no se limita a la Amazonía; abarca sistemas complejos con cobertura arbórea que incluyen:
- Selvas y sabanas.
- Bosques inundables.
- Manglares.
Actualmente, estos ecosistemas ocupan el 58% del territorio brasileño (de un total de 8.5 millones de km²), una cifra que sigue bajo presión constante debido al cambio de uso de suelo.
El avance de la agricultura y la propiedad privada

La destrucción no es azarosa. Según los hallazgos de MapBiomas, la agricultura y la cría de ganado son responsables del 95% de la pérdida de bosques. Las áreas, que antes albergaban selvas, sabanas y manglares, se transformaron en tierras de cultivo o pastizales.
Un dato crítico para la gestión ambiental es la ubicación de esta devastación. El 85.6% de los bosques desaparecidos en las últimas cuatro décadas se encontraba en propiedades privadas. Esto pone el foco en la necesidad de regulaciones más estrictas para el sector agropecuario y el uso del suelo.
La aceleración del desastre
La octava edición del Mapa Anual de Cobertura y Uso de la Tierra revela una aceleración alarmante. En los últimos cinco años se perdieron 96.360 kilómetros cuadrados. El periodo representa el 11% de toda el área devastada desde 1985, confirmando que la deforestación no es un proceso lineal, sino que se ha vuelto más agresivo recientemente.
Para la científica Julia Shimbo, esta pérdida no es solo una estadística de tierra; es una amenaza directa a pilares básicos de la supervivencia humana:
- Calidad del agua y seguridad alimentaria.
- Regulación del clima global.
- Protección de la biodiversidad.
Impacto en el clima global y cambios políticos
La continua pérdida de estos ecosistemas representa una amenaza directa para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la regulación del clima y la calidad del agua. Esta estrecha relación entre la cobertura forestal y los recursos hídricos es fundamental para la gestión sostenible del agua.
En los últimos cinco años, el proceso se intensificó. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la reducción de la fiscalización permitió la pérdida de 100.000 kilómetros cuadrados adicionales. Actualmente, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha retomado medidas de conservación para intentar frenar este avance y proteger la Amazonía.

