En la costa atlántica bonaerense, donde el viento es un recurso inagotable, la Escuela Técnica N.º 1 “Mario A. Elpuerto” acaba de marcar un hito sin precedentes. Se convirtió en la primera institución educativa del planeta en operar un parque minieólico propio de 0,7 kW, diseñado, construido e instalado íntegramente por estudiantes del Trayecto en Energías Renovables.
Lo que comenzó en 2021 como un tablero didáctico donado por una empresa, evolucionó —gracias al ingenio técnico ante la falta de presupuesto— en un sistema híbrido que hoy abastece de energía limpia a la biblioteca, aulas y sectores en construcción del colegio.
De la teoría a la realidad
La historia empieza en 2021, cuando la empresa Genneia donó a la escuela un tablero didáctico solar-eólico. Era un momento complejo: la pandemia había fragmentado la continuidad educativa y el aprendizaje técnico se veía especialmente afectado.
“Ese tablero fue la chispa que necesitábamos. Veníamos de años complicados, con aislamientos y poca presencialidad. Pero en 2022 y 2023 logramos instalar un aerogenerador en el techo del SUM y eso cambió todo”, recuerda el Ing. Ángel Iocca, uno de los docentes que lideró el proyecto.
Por primera vez, los estudiantes podían ver variables reales en tiempo real: viento, radiación solar, carga, tensión, rendimiento. La teoría dejaba de ser abstracta.

Cómo nació el parque minieólico escolar
El primer aerogenerador funcionó bien, pero generaba vibraciones y ruido dentro del SUM. En 2024, el equipo decidió trasladarlo a una estructura civil-metálica construida por los propios estudiantes. Ese cambio técnico —aparentemente menor— tuvo un impacto enorme.
“Ese proyecto tuvo repercusión local, regional y nacional. Y cuando en enero de 2025 un medio internacional de energías renovables publicó nuestra experiencia, entendimos que íbamos por el camino correcto”, cuenta Iocca.
La escuela ya no estaba solo enseñando energías renovables: estaba produciendo energía renovable.

El parque minieólico escolar que marcó un hito en Argentina
En 2025, el equipo decidió dar un paso más: instalar un segundo aerogenerador para ampliar la capacidad del sistema híbrido eólico-solar. Pero no había presupuesto para comprar nuevos equipos.
La solución fue tan técnica como pedagógica: reciclar una torre abandonada en el predio y reconstruir un aerogenerador de baja potencia que estaba en desuso en un banco de ensayo.
“Aprendimos a reciclar junto al alumnado. Reutilizamos materiales, reconstruimos piezas y convertimos un generador de práctica en un equipo real. Fue un aprendizaje enorme”, explica Iocca.
El resultado: un parque minieólico escolar de 0,7 kW, único en el mundo.


Por qué este parque minieólico escolar es un caso único en el país
El proyecto integró contenidos de todas las áreas: talleres, seguridad e higiene, física, mecánica, electrotecnia, eficiencia energética, electrónica, automatización, matemática aplicada, ejecución de proyectos y relevamiento ambiental. Pero también transformó la cultura interna.
“Los docentes veníamos de años trabajando desarticuladamente. Este proyecto nos obligó a coordinarnos, a planificar juntos, a generar un clima de trabajo que el alumnado percibió y replicó”, destaca Iocca.
La articulación institucional —desde la dirección hasta los jefes de área— fue clave para sostener el proceso.


Estudiantes protagonistas del parque minieólico
Para los estudiantes de 7.º 2.ª, protagonistas absolutos del proyecto, la experiencia fue tan desafiante como transformadora.
El desafío
“Lo más desafiante fue integrar teoría y práctica. No era una maqueta: era un sistema real que debía funcionar. Tuvimos que fabricar piezas, resolver problemas en tiempo real y trabajar con precisión.”
La gratificación
“El momento más gratificante fue ver el sistema funcionando y generando energía real. Ahí entendimos el impacto de la energía limpia y el valor de nuestro trabajo.”
El aprendizaje técnico y humano
“Aprendimos la diferencia entre teoría y aplicación real. Y aprendimos a confiar en el equipo, a pensar críticamente y a valorar las habilidades de cada compañero.”
El impacto en su futuro
“Esto nos posiciona como técnicos en un sector que está creciendo. Nos dio vocación, experiencia real y un sentido de responsabilidad ambiental que nos va a acompañar siempre.”
El récord mundial
“Saber que logramos un récord mundial nos dio un orgullo inmenso. Validó cada hora de trabajo y demostró que la educación técnica argentina está a la vanguardia.”



Un mensaje claro: la transición energética es ahora
Los estudiantes lo dicen con una convicción que contagia:
“La transición energética no es el futuro: es la aventura que estamos viviendo hoy. Si una escuela pública pudo construir un parque minieólico y lograr un récord mundial, imaginen lo que podemos hacer todos juntos.”
“El mundo necesita técnicos que entiendan de vientos, de sol y de baterías. Cada watt limpio que generamos es un paso real para frenar el cambio climático.”
Soberanía energética y educación técnica
Para el Ing. Iocca, el proyecto encarna uno de los lineamientos centrales de la educación técnica bonaerense: la proyección sociocomunitaria.
“Este proyecto invita a la sociedad a tener soberanía energética individual y comunitaria. Estamos formando técnicos para una sociedad 5.0, donde el cuidado del planeta y de las personas será central.”
La Técnica 1 de Necochea no solo construyó un parque minieólico. Construyó un modelo pedagógico, un símbolo de innovación pública y un mensaje poderoso: la transición energética también se aprende con las manos en la masa.

