Desde hoy, el Informe Ambiental Resumen (IAR) del proyecto «Mejora de la seguridad y suministro de agua potable al sistema metropolitano y servicios de ruta del departamento de San José», conocido también como Proyecto Arazatí -bajo la responsabilidad del Consorcio Aguas de Montevideo-, está a disposición del público.
El IAR del Proyecto Arazatí, también conocido como Proyecto Neptuno, fue presentado este viernes 30 de agosto, inaugurando un período de exposición pública de 20 días hábiles (Puesta de Manifiesto), conforme a los lineamientos del Reglamento de Evaluación de Impacto Ambiental.
Este informe está accesible a través del Observatorio Ambiental Nacional (OAN), permitiendo a cualquier persona interesada contribuir con opiniones y comentarios mediante un formulario en línea. Es una oportunidad para que la sociedad civil exprese sus opiniones y preocupaciones respecto al proyecto. Este proceso de consulta pública es un paso crucial antes de la Audiencia Pública y la subsecuente Resolución Ministerial que decidirá la aprobación o no del proyecto.

La publicación del IAR representa un pilar esencial en la promoción de la transparencia en el proceso de toma de decisiones. Al ofrecer al público detalles sobre los posibles impactos ambientales del proyecto, se fomenta una participación activa y consciente de la ciudadanía en la evaluación y toma de decisiones.
Los comentarios recibidos serán minuciosamente analizados por las autoridades competentes para evaluar los impactos ambientales potenciales del proyecto y verificar el cumplimiento de los requisitos legales establecidos en el Reglamento de Evaluación de Impacto Ambiental.

El Consorcio Aguas de Montevideo, formado por las empresas Saceem, Berkes, Ciemsa y Fast, ha contratado a la consultora CSI-Seinco para realizar un estudio de impacto ambiental. Este consorcio se compromete a financiar, diseñar, construir y mantener una planta de agua potable, además de gestionar la captación y bombeo de agua bruta. El proyecto, con una meta de finalización en 2045, prevé que las obras duren 30 meses y generen 30 empleos en la fase operativa.
El informe detalla la necesidad de expandir el sistema de suministro de agua potable para reducir su vulnerabilidad, ya que actualmente depende de una sola fuente y planta de tratamiento. Un estudio de 2022 advirtió sobre los riesgos de instalar la planta en el Río de la Plata debido a floraciones fitoplanctónicas constantes, que podrían provocar problemas sanitarios y económicos.
CSI-Seinco asegura que el proyecto cumplirá con los estándares de cantidad y calidad de agua, incluso en situaciones de escasez extrema. La tecnología innovadora propuesta permitirá eliminar materia orgánica y controlar metabolitos, manteniendo la calidad del agua potable frente a episodios de floraciones algales. Se planea establecer una reserva de agua bruta con una presa de 6.500 metros y un área de 215,6 hectáreas para garantizar el funcionamiento continuo de la planta.

El informe identifica 64 posibles impactos negativos que requieren evaluación detallada, incluyendo la afectación de la fauna acuática durante la construcción. Además, menciona 49 impactos mitigables mediante prácticas ambientales y otros 49 considerados no significativos. También se analizan eventos contingentes, como el vertido de productos químicos y la posible ruptura del dique, aunque la probabilidad de estos eventos es baja.

El proyecto Arazatí implica la construcción y operación de una toma de agua bruta desde el Río de la Plata en la zona de Arazatí, en el departamento de San José, para abastecer de agua a la población del área metropolitana.
La nueva toma de agua bruta consistirá en una tubería de más de 70 kilómetros que atravesará los Humedales del Santa Lucía, una valiosa reserva de agua dulce. Además, se construirá un monorrelleno para almacenar los residuos generados por la planta. La capacidad de producción será de 200.000 metros cúbicos de agua por día, una cantidad que representa menos de la mitad del consumo diario del área metropolitana.

El Ministerio de Ambiente ha otorgado a la iniciativa la clasificación de categoría «C». Esta designación se reserva para aquellos proyectos, actividades, construcciones u obras que, al ser ejecutados, presentan la posibilidad de generar impactos ambientales negativos significativos, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, y carecen de medidas adecuadas de prevención o mitigación previamente planificadas.

