¿Sabías que la Patagonia argentina esconde un tesoro marino único? En 2004, las aguas de Río Negro revelaron la existencia del Hippocampus patagonicus. El caballito de mar patagónico más austral jamás encontrado en el Atlántico. Durante dos décadas, este pequeño y fascinante habitante del océano ha estado bajo la lupa de científicos que luchan por entenderlo y protegerlo.
La lucha del caballito de mar patagónico es un reflejo de la compleja crisis ambiental que enfrenta Argentina. Mientras la biodiversidad costera lucha, el país pierde más de 30 mil hectáreas de bosque en seis meses por desmonte ilegal y gigantes naturales como el Perito Moreno pierden superficie por el retroceso irreversible de sus glaciares.
Un declive dramático y una esperanza fugaz
Lamentablemente, la historia de esta especie es una carrera contra el tiempo. Los estudios poblacionales entre 2005 y 2019 encendieron las alarmas: su población se redujo un 80% en las costas patagónicas. La pesca y el turismo son sus principales amenazas. Aunque el parate de la pandemia ofreció un respiro temporal, las viejas amenazas han vuelto con fuerza.
Lo que conocerás sobre el caballito de mar patagónico en este artículo
¿Qué se está haciendo para evitar su extinción? ¿Cómo reformularon los científicos las técnicas de monitoreo? Sigue leyendo para sumergirte en la historia de esfuerzo y conservación detrás del Hippocampus patagonicus. La nota completa de Oscar Bermeo Ocaña, publicada originalmente en Mongabay Latam, te cuenta todos los detalles.
El descubrimiento que comenzó en un tren patagónico
La primera vez que el biólogo Diego Luzzatto vio caballitos de mar no fue en el mar, fue en un tren. A inicios de los años 90, siendo adolescente, unos niños subieron a vender algunos ejemplares disecados junto con caracoles y estrellas en la estación del balneario patagónico de San Antonio Oeste, en la provincia de Río Negro. Sin comprar ningún souvenir, aquella vez Luzzatto continuó su viaje hacia las montañas.
En 2002 ocurrió el nuevo encuentro. Trabajaba en su tesis doctoral y mientras analizaba caracoles en Mar del Plata, Gabriela Piacentino, una colega investigadora del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, le pidió que recogiera algún caballito que cruzase en las salidas al mar. “No se sabe nada de ellos en Argentina”, le dijo.
Luego de unos pocos intentos aparecieron los primeros. Piacentino y Luzzatto revisaron colecciones de diversos museos para comparar las especies con los ejemplares hallados y no obtuvieron coincidencias. Se trataba de una especie de caballito aún no descrita por la ciencia.
Luzzatto, quien actualmente trabaja en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), recordó entonces aquella escena de la adolescencia y emprendió viaje hacia las costas patagónicas de San Antonio Oeste en busca de más registros. En 2004, después de dos años de monitoreo y estudios de ADN, la dupla de investigadores formalizó la descripción del Hippocampus patagonicus.

Este artículo es una publicación parcial. Para acceder a la nota completa, que incluye los detalles de la reducción poblacional del caballito de mar patagónico y las nuevas técnicas de monitoreo, haz clic aquí para leer el reportaje original de Oscar Bermeo Ocaña en Mongabay Latam.

