Hoy, 2 de febrero de 2026, se celebra el Día Mundial de los Humedales. Bajo el lema «Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebremos el patrimonio cultural». La campaña de este año destaca el papel intemporal de los saberes locales en el mantenimiento de estos ecosistemas.
En Uruguay, la conexión entre las comunidades y sus humedales es profunda. Desde la cultura ribereña del sur hasta los bañados del este, estos entornos no son solo depósitos de agua, sino custodios de una herencia que ha moldeado nuestra identidad. Sin embargo, para que este patrimonio sobreviva, la cultura debe ir de la mano con una ley firme.
El nuevo escenario legal: El Decreto 228/2025
Uruguay cuenta con sitios de relevancia internacional reconocidos por la Convención de Ramsar, como los Bañados del Este, la Laguna de Rocha y los Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay. Los humedales son refugios de biodiversidad que brindan servicios ecosistémicos insustituibles. El país ha avanzado significativamente en su blindaje jurídico. Si bien ya contaba con antecedentes en estos tres Sitios Ramsar, la experiencia demostró que la conservación no es efectiva sin reglas claras y la participación de todos los sectores.
En este contexto, el reciente Decreto 228 de 2025 marca un antes y un después al declarar como «humedales de importancia ambiental» a terrenos pantanosos, bañados y lagunas específicos por su relevancia ecosistémica. Esta norma delimita 37 unidades de humedales. Un total de 800.000 hectáreas. A su vez, introduce sanciones severas para quienes alteren su régimen hídrico sin autorización.

Los pilares de la protección en Uruguay
Para entender el mapa actual de protección, es necesario repasar los instrumentos vigentes:
- Ley N.º 19.772 (2019): Reconoce a los humedales como ecosistemas estratégicos para el desarrollo sostenible del país.
- Decreto N.º 204/021: Establece que cualquier proyecto de modificación, relleno o urbanización debe ser evaluado por el Ministerio de Ambiente bajo el principio precautorio.
- Decreto 228/2025: Prohíbe drenar, rellenar o construir en las zonas delimitadas. Al mismo tiempo, promueve actividades sostenibles y amplía el control sobre los vertidos industriales y rurales. El objetivo final es garantizar la protección de la calidad del agua.

La voz de la Red Nacional: ¿Es suficiente la norma?
A pesar de estos avances, el camino hacia la protección efectiva sigue marcado por la tensión. Durante 2025, la Red Nacional en Defensa de los Humedales celebró la intención de reglamentar el Código de Aguas. Sin embargo, este colectivo —que agrupa a más de cincuenta organizaciones— advirtió que los mecanismos de participación ciudadana aún son insuficientes.
Para estas organizaciones, la transparencia es el único garante de una protección real ante amenazas como la urbanización descontrolada y la expansión de modelos productivos. La Red sostiene que el éxito de los nuevos decretos dependerá de un proceso inclusivo. Es vital que se consideren los conocimientos de quienes habitan el territorio.
Humedales en Uruguay: Un mapa de biodiversidad
Dentro del territorio nacional, el Área Natural Protegida Humedales del Santa Lucía ejemplifica esta lucha. Es la mayor superficie de humedal salino costero del país y un filtro biológico vital para el agua que consumen más de dos millones de personas. Junto a los sitios Ramsar (Bañados del Este, Laguna de Rocha y Esteros de Farrapos), los lugares ofrecen servicios insustituibles. Desde la purificación del agua hasta el secuestro de carbono y la protección contra inundaciones.
El desafío de 2026
Celebrar el patrimonio cultural de los humedales exige escuchar a sus defensores. En este 2026, el desafío de Uruguay radica en transformar los decretos y mapas en acciones de fiscalización efectivas. Es necesario llevar la ley al barro y al agua. Solo integrando los conocimientos tradicionales con una normativa transparente se asegurará el futuro de estas tierras. Así, los humedales seguirán siendo el motor de vida para las próximas generaciones.


