- Por Mauricio Faraone / Especial para Ambienta
Punta Ballena es un sitio de interés geológico con alto valor científico, caracterizado por el estudio de su patrimonio geológico, por lo tanto exige su conservación. ¿Por qué? Hay varias razones desde la geoconservación y son las siguientes.
Esta península conforma un acantilado rocoso único en la costa uruguaya, conformado por milonitas. La milonita es una roca metamórfica formada por fuerzas tectónicas dentro de una zona de falla, que, a profundidad en la corteza terrestre, donde la presión y la temperatura son lo suficientemente altas, genera que las rocas se deformen plásticamente sin llegar a romperlas, estirando sus minerales como si se tratara de plasticina. Asociados a estos esfuerzos tectónicos se generan pliegues, curvaturas producidas en las rocas, que en este caso, expuestas en superficie, le dan una forma que asemeja al lomo de una ballena. Este es, sin dudas, un espectacular paisaje costero que debemos proteger.
Estas rocas presentan diversas estructuras tectónicas de interés, útiles para que geólogos uruguayos y extranjeros hayan podido interpretar la evolución de un ciclo de formación de montañas (orogenia) hace más de 560 millones de años. El denominado Ciclo Orogénico Brasiliano, fue un proceso registrado en la historia geológica del territorio uruguayo, producto del encuentro de grandes fragmentos de la corteza terrestre, que se unieron para armar un puzzle continental: el llamado supercontinente Gondwana, formado por las actuales masas continentales de Sudamérica, África, India, Australia y Antártida.

Siendo así la Punta Ballena el extremo sur de una antigua falla regional, la denomina Zona de Cizalla Sierra Ballena, pieza clave en la reconstrucción paleogeográfica del Gondwana Occidental. Lo que le otorga un alto valor científico.
Este sitio de interés geológico, que forma la prolongación de la Sierra Ballena en el mar, es representativo de dicho proceso geológico, constituye una rareza en cuanto a la diversidad de tipos de rocas miloníticas y estructuras que contiene, que en conjunto con la integridad en su estado actual de conservación y basados en la existencia de datos científicos ya publicados, tanto a nivel nacional como internacional, le ha valido la caracterización como un sitio de patrimonio geológico de relevancia internacional. Siendo así incluido en el Inventario Nacional de Patrimonio Geológico de Uruguay, desarrollado por el servicio geológico en conjunto con la academia.
Además de su valor científico en el campo de las geociencias, posee un potencial de uso educativo y recreativo por sus buenas condiciones de accesibilidad e infraestructura logística. Su potencial de uso educativo radica en la diversidad de elementos geológicos del sitio, el cual ya recibe anualmente a estudiantes de geología de grado y posgrado de Facultad de Ciencias (UdelaR). A su vez, el sitio podría ser utilizado para actividades educativas y de divulgación de la geología al público en general, que en conjunto con la belleza de su forma de relieve, aumentaría su valor turístico. Y esto no es menor, -en un país como Uruguay-, donde el turismo es una de sus principales actividades económicas.

Impacto ambiental del proyecto inmobiliario
Ahora centrémonos en el impacto ambiental del proyecto inmobiliario sobre el patrimonio natural. Según recientes estudios, en el campo del Patrimonio Geológico y Geoconservación, dada las características de los afloramientos rocosos y su extensión, no existe riesgo de degradación natural del sitio. Sin embargo, la presión inmobiliaria en esta zona turística constituye una amenaza de origen antrópico que pone en riesgo su valor en cuanto a su patrimonio natural. Tal es el caso del proyecto “Complejo Residencial de Punta Ballena”, en estudio por parte del Ministerio de Ambiente, en donde del Informe Ambiental Resumen (IAR), elaborado por los proponentes, se desprenden una serie de impactos ambientales negativos en la geomorfología y el paisaje. No obstante ello, se omite la afectación a la integridad del área como sitio de interés geológico y esto llama la atención y resulta preocupante, a mi entender.
En cuanto a la escueta descripción del medio físico, del IAR se desprende que, del estudio geotectónico, los materiales rocosos sobre los cuales se plantea construir el complejo inmobiliario son tenaces, por lo tanto difícilmente excavables con medios mecánicos. Por tal motivo, requiere de uso de explosivos. Llevar adelante excavaciones por voladuras de roca, supone un alto riesgo de degradación de la integridad del sitio geológico en general y, en particular, de las grutas que contiene por transmisión de vibraciones. Esto sin duda aumenta la vulnerabilidad de Punta Ballena como sitio de interés geológico, siendo susceptible la pérdida del mismo como geositio integrante del Inventario Nacional del Patrimonio Geológico, tal y como ha manifestado la Sociedad Uruguaya de Geología (SUG).

La academia fue enfática. Desde el análisis desde diferentes abordajes del ámbito académico, como lo expresado en el comentario a la puesta en manifiesto del IAR por parte del Centro Universitario Regional del Este (CURE) de la UdelaR, se evidencia que la afectación del paisaje será irreversible pues se modifican los atributos que lo definen, como son su geomorfología, su flora característica y el uso público actual, que lo convierten en un icono paisajístico nacional e internacional. Por tanto, las medidas de mitigación presentadas no pueden compensar, equilibrar ni balancear los impactos paisajísticos del proyecto.
Es por ello que manifiesto mi preocupación ante la ejecución de un proyecto inmobiliario, que modificará la integridad de uno de los sitios geológicos más importantes del país. Considero fundamental el apoyo de la iniciativa de la sociedad civil de solicitar que declaren a Punta Ballena como Área Natural Protegida, mediante el ingreso al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Es el Estado el que debe garantizar que, dada la notable importancia nacional de esta formación geológica, debe ingresar bajo la categoría de Monumento Natural, con el objetivo de conservar el área no edificada y su entorno natural.


