Circula es una iniciativa uruguaya que combina el reciclaje de plásticos con el diseño y la educación ambiental. Hoy se consolida como uno de los proyectos de economía circular más dinámicos del país. El emprendimiento nació en 2021, inspirado en el movimiento global de código abierto Precious Plastic de Dave Hakkens. En Uruguay, el proyecto fue adaptado por Antonio Robaina, estudiante de Gestión Ambiental, junto al diseñador industrial Juan Souto.
Innovación técnica: El residuo como materia prima
Circula comenzó con ensayos en herramientas artesanales hasta consolidarse como un pequeño taller de innovación. Allí desarrollaron un modelo que recicla plásticos sin mezclarlos, imitando procesos industriales a escala local. De este trabajo surgen diversos productos de diseño, como banquetas, bowls, jaboneras y macetas. Todas estas piezas están elaboradas al 100% con plástico recuperado.



Hoy, Circula opera como una comunidad ambiental activa con un equipo estable y alianzas estratégicas. El proyecto procesa unos 50 kg de tapas plásticas por mes y colabora con colegios privados en la recuperación de materiales. Además, mantiene un programa educativo que ya alcanzó a 20 escuelas públicas del país. En estos centros se enseña el ciclo completo del reciclaje y se promueven hábitos sostenibles.
Impacto y Trazabilidad en números
El impacto del proyecto es tangible y se respalda en datos que reflejan su crecimiento sostenido en la región:
- Recuperación: Más de 850 kg de plástico reciclado efectivamente.
- Formación: Más de 1000 personas capacitadas en sus talleres.
- Alcance: Presencia activa en centros educativos de diversos departamentos.
Además del trabajo educativo, Circula ofrece consultorías, planes de gestión de residuos y talleres prácticos para empresas, instituciones y comunidades, integrando diseño, sostenibilidad y trazabilidad en cada etapa del proceso.



Un caso emblemático en Uruguay
Circula se posiciona así como un caso referente de innovación ambiental en Uruguay: un proyecto que demuestra que el reciclaje puede ser tangible, comunitario y creativo, y que la educación sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar la relación del país con sus residuos.
Lee nuestra entrevista exclusiva con Antonio Robaina, director de Circula

