Lo que comenzó como una curiosidad compartida entre amigos en 2021 se ha convertido en un referente del reciclaje en Uruguay. Inspirados por el movimiento global Precious Plastic, Antonio Robaina y su equipo han logrado lo que muchos creían imposible a pequeña escala: cerrar el ciclo del plástico sin mezclar polímeros, garantizando productos de diseño que pueden volver a reciclarse infinitamente.
Hoy, Circula procesa 50 kg de plástico al mes y lidera un ambicioso programa en 20 escuelas públicas. Conversamos con su director, Antonio Robaina (24), estudiante de Gestión Ambiental en el CURE-UDELAR, sobre los desafíos de emprender con propósito en Uruguay.
Si quieres conocer las bases de este proyecto, lee nuestra reseña sobre Circula.
– Ambienta: ¿De dónde obtienen los residuos plásticos que transforman en nuevos productos?
Antonio Robaina: Nuestros materiales provienen de tres fuentes: empresas, instituciones educativas y donaciones de la comunidad. Recibimos aportes de particulares, compañías y diversos centros que participan activamente en nuestros programas educativos.
– A: ¿Cómo seleccionan y procesan los materiales para garantizar su reutilización eficiente?
AO: La selección es manual. Identificamos los polímeros mediante el etiquetado de las tapitas. Si el material es desconocido, realizamos pruebas de densidad para determinar su composición. Una vez clasificados, los plásticos se lavan, se secan y se trituran. Esto homogeniza la materia prima y nos permite crear diversas texturas y colores.
“Conocer el polímero es fundamental: la mezcla inadecuada de plásticos genera productos defectuosos y sustancias perjudiciales para la salud”.
Trabajamos únicamente con plásticos seguros: el nº2 (PEAD) y el nº5 (PP). Estos no generan emisiones tóxicas durante el proceso de fundido.

-A: ¿Han establecido alianzas para el suministro de material? ¿Cómo impacta esto en la producción?
AO: Nuestras alianzas principales son con escuelas públicas. Ellas nos proveen materia prima y, a cambio, les ofrecemos talleres virtuales sobre economía circular. Al cierre del año, les entregamos productos reciclados según la cantidad recolectada.
También tenemos acuerdos con el edificio del MERCOSUR para donar tablas de apoyo a estudiantes, y trabajamos con colegios privados como el Anglo, Yavne y Maturana. Estas redes son clave para asegurar un flujo constante de material y ampliar el impacto del reciclaje a nivel nacional.
-A: ¿Qué tipo de productos crean a partir de estos residuos?
AO: Creamos placas de plástico 100% reciclado de 0,80 x 0,80 m, con espesores de 4 mm a 20 mm. Estas placas son la base para fabricar mobiliario: mesas, sillas, estanterías y escritorios. También diseñamos juegos, piezas decorativas y cartelería. El potencial del material depende de la necesidad de cada cliente.
“Queremos demostrar que, con residuos bien separados, se logran productos de diseño únicos con una larga vida útil”.


-A: ¿Cómo ha evolucionado la percepción del reciclaje y la economía circular en Uruguay?
AO: Hemos observado grandes avances. Al principio era difícil que empresas o ciudadanos separaran adecuadamente los plásticos; a veces los mezclaban por error. Hoy, el interés ha crecido considerablemente, ya sea por convicción genuina, estrategia de imagen o cumplimiento normativo. Numerosos emprendimientos han tomado la economía circular como bandera.
-A: ¿De qué manera fomentan la educación ambiental en la comunidad?
AO: Actualmente llegamos a 20 escuelas públicas de todo el país. En los talleres mostramos el proceso y la importancia del rol individual. Usamos las redes para derribar el mito de que “no sirve clasificar porque todo termina mezclado”. Queremos que desde niños de 3 años hasta adultos mayores vean cómo una tapita se transforma en una mesa que pasará de generación en generación.

Voces de Circula: El impacto humano
- Antonio Robaina: “Circula cambió mi vida y mi enfoque universitario. Es increíble ver cómo las personas modifican sus hábitos al conocer el proceso”.
- Daniel Robaina: “Me motiva contribuir al cuidado del ambiente con propuestas innovadoras que aportan valor a la comunidad”.
- Joaquín Lima: “Me ha permitido aplicar la creatividad en la divulgación ambiental para las generaciones más jóvenes”.
- Emiliano Robaina: “El proyecto me hizo ver que las transformaciones para un planeta habitable son posibles y tangibles”.
- Felipe Gómez: “Cambió mi percepción sobre los residuos y me permitió aplicar conocimientos de diseño en proyectos reales”.
Nota del Editor: Esta entrevista fue realizada originalmente para la edición impresa de Revista Ambienta en junio de 2025. La publicamos hoy en formato digital de forma íntegra por su alto valor pedagógico. Manténgase atento a nuestra próxima actualización sobre los nuevos desafíos de Circula en este 2026.

