El dilema de Casupá: ¿Solución hídrica o apuro político?
El gobierno uruguayo reactivó el proyecto de la represa de Casupá. Esta es la principal carta oficial para responder a la crisis hídrica que arrastra el país desde 2023. El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, lideró un encuentro en Florida para defender la urgencia de la obra. Aseguró que el proceso garantizará el agua potable para más de 1.8 millones de personas en la zona metropolitana de Montevideo. Sin embargo, detrás de los anuncios, técnicos independientes y productores locales miran con cautela el verdadero costo ambiental de la megaobra.
La construcción del embalse está proyectada para iniciar en 2027. Antes habrá un año de estudios de impacto ambiental. En estos análisis participarán OSE, la Facultad de Ingeniería de la Udelar y equipos gubernamentales. Esta temporalidad genera dudas en el sector académico. Los estudios de biodiversidad recién comienzan y demandarán un largo proceso de validación. Por eso, las fechas de inicio y el posterior llenado para 2029 parecen metas fijadas por el calendario político y no por la prudencia científica.

Diálogo social y la incertidumbre en el territorio
El impacto socioeconómico en el territorio es un flanco sensible. Durante la actividad en Florida, el intendente Carlos Enciso remarcó la necesidad de asegurar empleo para la región. Al mismo tiempo, advirtió sobre las precauciones indispensables para los productores rurales locales. El ministro Ortuño intentó mitigar las alarmas. Prometió un plan de indemnizaciones por expropiaciones y compensaciones para las familias que sufrirán la inundación de sus campos. También aseguró que los equipos técnicos escucharán directamente a los afectados.
Pese a la promesa oficial de diálogo, los habitantes de la zona temen el desarraigo. Además, denuncian la falta de certezas sobre el valor real de sus tierras. La experiencia histórica en el país demuestra un hecho claro: los tiempos del Estado raramente coinciden con los ciclos de la producción familiar. Por esta razón, las comunidades locales se mantienen en alerta frente a un proyecto que alterará de forma irreversible la cuenca.

El plan de obras proyectado
| Componente del Plan | Capacidad / Alcance | Objetivo Principal |
| Represa de Casupá | 118 millones de metros cúbicos | Almacenamiento de reserva hídrica bruta |
| Planta Aguas Corrientes | Apoyo y optimización de infraestructura | Mejorar el proceso de potabilización central |
| Zona Solís Chico | Creación de una nueva reserva | Diversificar las fuentes de respaldo regional |
El diseño global de la obra proyecta un horizonte de cobertura hídrica por 20 años. El Ministerio de Ambiente planteó la futura creación de un área protegida adyacente. Esta medida busca balancear el fuerte impacto territorial del embalse y asegurar la calidad del recurso. Sin embargo, la iniciativa genera dudas sobre las restricciones de uso que sufrirán los productores que logren permanecer en las áreas linderas.
Un giro de timón tras el archivo de Neptuno
La reactivación de Casupá expone las idas y vueltas de la política hídrica nacional. La decisión de avanzar con este embalse se consolidó tras archivar el polémico Proyecto Neptuno. Aquella iniciativa preveía una planta potabilizadora en la zona de Arazatí.
Al respecto, Ortuño justificó el cambio de rumbo. Argumentó que el impulso inicial hacia la planta del Río de la Plata respondió a una «decisión política» de la administración anterior. Según el ministro, aquel plan carecía de respaldo técnico. Esta postura deja al descubierto una realidad: la gestión del agua en Uruguay se mueve entre la urgencia climática y las tensiones del tablero político.

