La crisis ambiental en la cuenca del arroyo Carrasco

La agonía del arroyo Carrasco no es un fenómeno reciente. Es una herida abierta que se ha profundizado durante la última década. Este curso de agua debería funcionar como un pulmón y regulador hídrico para el área metropolitana. Sin embargo, hoy se encuentra en una situación de asfixia técnica.

El problema comienza con una alteración geográfica alarmante. Su desembocadura se ha desplazado más de dos kilómetros hacia el este. El curso corre en paralelo a la costa en lugar de volcarse directamente al Río de la Plata. Este desvío convirtió al tramo final del arroyo en una trampa de contaminantes. Allí los residuos se acumulan sin salida. Esto genera olores nauseabundos y una degradación visual que afecta tanto a Montevideo como a Canelones.

A la carga histórica de sedimentos se le suma una presión urbana sin precedentes. La construcción de grandes proyectos sobre los antiguos Bañados de Carrasco redujo la capacidad de absorción del suelo. Antes, esta zona era una esponja biológica que filtraba el agua y mitigaba inundaciones. Hoy es cemento que aporta un caudal de escorrentía mucho mayor.

En este escenario, el ecosistema estratégico ha cedido ante la eutrofización. Este proceso es alimentado por las altas temperaturas y las escasas precipitaciones. El fenómeno dispara el crecimiento de algas y agota el oxígeno del agua. El Carrasco recibe de todo: efluentes industriales, vertidos clandestinos y restos de agrotóxicos que viajan por su cuenca urbana.

Acumulación crítica de residuos plásticos, basura doméstica y desechos industriales en un tramo urbano del arroyo Carrasco.
El arroyo Carrasco enfrenta una presión histórica por vertidos clandestinos y basura que se acumula debido al desplazamiento de su desembocadura I Foto de cortesía

Acuerdo metropolitano: Respuesta técnica y política

Sin embargo, el diagnóstico no se queda en la denuncia. El pasado 28 de febrero, un hito político y técnico intentó cambiar el curso de esta historia. Las intendencias de Montevideo y Canelones firmaron un acuerdo para gestionar la cuenca de forma conjunta.

Este es un paso fundamental para un ecosistema compartido que no entiende de límites departamentales. El centro de esta estrategia es la instalación de una biobarda de origen estadounidense. La estructura fue diseñada por la empresa Elastec.

Innovación y resistencia en el cauce

A diferencia de las soluciones artesanales hechas con cubiertas o botellas, que suelen romperse ante la primera correntada fuerte, esta estructura metálica está anclada a pivots de hormigón. Tiene la robustez necesaria para contener hasta 4,75 toneladas de residuos, incluyendo escombros y desechos sumergidos.

Aquí es donde el rol de la Alianza Uruguaya por el Agua (AUA) se vuelve determinante. Como señala Mauro de la Vega, director ejecutivo de la organización, la inversión de 150.000 dólares necesaria para traer esta tecnología y realizar la obra civil era un obstáculo insalvable. Las intendencias no podían sortear este costo por sí solas.

AUA funcionó como el gran articulador. Logró que vecinos y desarrolladores inmobiliarios de la zona financiaran la obra. Este modelo de gestión permite que cada actor cumpla una función específica. Mientras la fundación gestiona los fondos y el monitoreo, Montevideo se encarga de la limpieza cada veinte días y Canelones de la vigilancia mediante cámaras.

Detalle de la estructura metálica y flotante de la biobarda en el arroyo Carrasco diseñada por la empresa Elastec.
Biobarda capaz de retener hasta 475 toneladas de residuos sólidos en el arroyo Carrasco I Foto Ambienta

Hacia la restauración del arroyo Carrasco

Esta solución no pretende ser un milagro que limpie los químicos del agua de la noche a mañana. Sin embargo, sí establece un escudo físico indispensable para detener la basura antes de que llegue a la playa. El éxito de este «paso a paso» en el Carrasco se observa con atención desde otros puntos críticos de la capital.

Si esta barrera logra demostrar su efectividad y durabilidad frente a los embates del cauce, el modelo de articulación público-privada podría ser la clave. Permitiría replicar la experiencia en otros cursos comprometidos como el Pantanoso o el Miguelete. De esta forma, se les devolvería, finalmente, su dignidad ambiental.

Este modelo de gestión se sustenta en una gobernanza que involucra a las dos intendencias, al Ministerio de Ambiente y a los municipios. Opera a través de cinco equipos técnicos especializados en agua, residuos, dinámica costera, comunicación y restauración ecosistémica.

El objetivo final trasciende la limpieza superficial. Se busca la renaturalización y protección de los Bañados de Carrasco. El plan prioriza la recuperación de sus servicios ambientales y la adaptación al cambio climático.


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Fundador y Director de Ambienta. Periodista. Diplomado en Activismo y Política Socioambiental. Contacto: director@ambienta.uy

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