Una tarde soleada, un aula en círculo y un proyecto que ya estaba vivo. La tarde en San Carlos tenía un sol frío y limpio, de esos que quedan después de la lluvia. Había viajado para encontrarme con los niños de 3.er año del colegio Finin, que habían trabajado con una noticia de Ambienta sobre la tala de ombúes en el Ecoparque del Arroyo Maldonado. La invitación me había encantado.

Al entrar al salón, las sillas estaban dispuestas en círculo. Los niños, de entre 8 y 9 años, con libretas y lápices en la mano, me esperaban con una mezcla de ansiedad y entusiasmo. La maestra Melanie Aizpurú organizaba las intervenciones porque todos querían hablar al mismo tiempo.

Sergio Pesce en el aula en círculo junto a los escolares del colegio Finin de San Carlos.
Intercambio en el aula del colegio Finin sobre periodismo ambiental y la problemática de la tala de ombúes

Cómo una noticia se convirtió en un proyecto científico

Los estudiantes me contaron el proyecto que presentarían en la Feria Departamental de Ciencias: “Árboles en alerta”, un dispositivo programado con placas Micro:bit para detectar situaciones de tala de árboles nativos.

La idea nació en clase de Ciencias Naturales, cuando leyeron la cobertura de Ambienta. El tema los tocó de cerca: cuando fueron al Ecoparque, los ombúes ya no estaban. La tala había ocurrido en enero, mientras ellos estaban de vacaciones. Ese vacío en el territorio se transformó en el motor del proyecto.

Con el acompañamiento de la docente de Tecnología, Florencia Rodríguez, los chiquilines comenzaron a programar las placas Micro:bit para crear un dispositivo capaz de emitir alertas al detectar vibraciones o movimientos anómalos en los troncos.

Dispositivo Microbit del proyecto Árboles en Alerta para detectar la tala de ombúes en San Carlos.
Detalle del prototipo programado con Microbit sobre la maqueta del humedal

El momento que cambió todo: “El ombú no es un árbol”

En medio del intercambio, les dije que tenía algo que los iba a sorprender:

—Fantástico todo lo que me cuentan… pero el ombú no es un árbol.

Las caras cambiaron de golpe. Ojos muy abiertos, cejas levantadas, bocas entreabiertas. Les expliqué que el ombú (Phytolacca dioica) es botánicamente una planta herbácea gigante, sin madera verdadera ni anillos de crecimiento, con tejidos suculentos y esponjosos capaces de almacenar agua. Era revelarles un secreto del territorio.

Aquel dato se convirtió en una de las mayores atracciones cuando presentaron el proyecto en la feria. “Ese dato los chicos lo comentaban ante el público y no sabes la cantidad de personas que decían ‘no puedo creer’ o ‘qué interesante’. Los chicos estaban muy entusiasmados”, me contó tiempo después la maestra Melanie.

Las fotos de la tala y las preguntas del territorio

Tenía en mi celular las fotos reales de la investigación. Cuando las mostré, el círculo se rompió: los niños se levantaron y me rodearon.

—¿Quién los cortó?

—¿Por qué?

Preguntas simples, pero profundas. Preguntas que explican por qué existe el periodismo ambiental. Les conté cómo se cubre una noticia: la pista, el trabajo de campo, el registro fotográfico, el contacto con vecinos y autoridades. Ellos anotaban, levantaban la mano, se ordenaban entre ellos. Querían entender cómo la información protege el entorno.

«Fue todo un desafío, porque la charla tenía que darle sentido a lo que estaban haciendo y que, a partir de la información, pudieran preguntarse: ¿por qué necesitamos este dispositivo?, ¿qué problema queremos ayudar a solucionar?», reflexionó Melanie Aizpurú.

La salida de campo: el humedal y los “pájaros”

En la visita al Ecoparque del Arroyo Maldonado, los niños me dijeron que habían visto “pájaros”. Lo dijeron así, con naturalidad. No aves: pájaros. Ese detalle habla de cómo las infancias nombran la naturaleza desde la experiencia y la cercanía, no desde la taxonomía distante.

También identificaron tipos de suelos, observaron el humedal e investigaron el ecosistema. «Lo que más nos gustó fue conocer más sobre los ombúes y descubrir que son muy importantes para nuestro ecosistema. También nos gustó que fuimos todos al Ecoparque, disfrutamos juntos, investigamos y creamos el proyecto para poder contarles a las demás personas por qué tenemos que cuidar los árboles», recordó Manuela Clavijo, de 9 años.

Para su compañera Olivia de León, la vivencia dejó una enseñanza profunda: «Lo que más me gustó de investigar sobre los ombúes fue conocer la importancia de cuidar esta hierba, aprender sobre el humedal y poder encontrar una solución al problema de la tala».

Un regalo con sentido y el pase a las Nacionales

Antes de irme, les entregué una taza de Ambienta a cada uno. En la taza está la ilustración del Margay, el felino nativo de Uruguay amenazado. Les conté su historia, su importancia ecológica y les dije algo que los hizo sonreír:

—Les traje esta taza porque ustedes ya forman parte del equipo de Ambienta.

Era un gesto pequeño, pero cargado de sentido: reconocer que las infancias también investigan, preguntan y protegen.

El pasado 16 de setiembre, en la Feria Departamental de Clubes de Ciencia de Maldonado (categoría Colibrí), el jurado eligió a “Árboles en alerta” para representar a San Carlos a nivel nacional. La noticia llenó de orgullo al aula.

«Sentí mucha alegría y una responsabilidad muy grande al saber que pasamos a las Nacionales», confesó Olivia. Manuela coincidió con emoción: «Nos pone muy felices saber que nuestro trabajo fue elegido para representar a San Carlos y, en especial, a nuestro Colegio FININ, que tanto nos apoya. Estamos un poquito nerviosos, pero tenemos muchas ganas de ir, aprender y compartir nuestro proyecto con otros niños».

Estudiantes y docente del colegio Finin de San Carlos celebran la clasificación a la Feria Nacional
El equipo celebra la obtención del pase a la Feria Nacional de Clubes de Ciencia tras la jornada departamental

Hoy, el club “Árboles en alerta” se prepara para la Feria Nacional. Llevan un prototipo tecnológico programado en equipo, sí, pero también llevan algo más grande: la convicción de que la curiosidad, la tecnología y la información pueden cambiar realidades.

Un grupo de niños, con libretas en la mano y ojos abiertos ante el territorio, logró transformar una noticia en acción. Y puso a los árboles en alerta para que el entorno siga vivo.

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Fundador y Director de Ambienta. Periodista. Diplomado en Activismo y Política Socioambiental. Contacto: director@ambienta.uy

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