La 15.ª edición de Música de la Tierra reunirá conciertos, talleres, actividades para las infancias, gastronomía y emprendimientos sostenibles el 31 de octubre y el 1.º de noviembre en el Parque Villa Dolores–Parque de la Amistad, en Montevideo.
La elección del lugar plantea un desafío para la producción. Durante las dos jornadas, el festival deberá proteger un parque con fauna, vegetación y sectores sensibles frente a los efectos del montaje, el sonido, la iluminación y la circulación del público.
Por ese motivo, la organización fijó una meta ambiental concreta: recuperar al menos el 60 % del peso total de los residuos generados. Para comprobar el resultado, separará y pesará cada fracción y registrará su destino. Además, medirá el consumo de agua, electricidad y combustible, junto con los desplazamientos relacionados con el encuentro.
En conversación con Ambienta, Moriana Peyrou detalló cómo se aplicará el plan, quiénes asumirán cada tarea y qué información se publicará una vez finalizado el festival.
La sostenibilidad como parte de la producción
Desde 2022, Moriana Peyrou y Regina Chiappara elaboran conjuntamente los planes del festival. A partir de esa experiencia desarrollaron VIRA, una herramienta orientada a conocer los impactos de las producciones y acompañar su gestión.
Ambas lideran el equipo de sostenibilidad y coordinan el trabajo con la producción, la dirección del parque y las personas responsables de cada área.
“Primero definimos una hoja de ruta y la ponemos en conocimiento de quienes intervienen; después trabajamos en la capacitación y el acompañamiento de los equipos, según sus funciones”.
La planificación abarca la separación y el pesaje de residuos, los protocolos para los espacios gastronómicos y los expositores, las decisiones relacionadas con el montaje y la trazabilidad de la información.
El objetivo es evitar que las medidas ambientales funcionen como un componente aislado de la producción.
“Nuestro trabajo es integrar esos criterios a la operación del festival, con responsabilidades claras y coordinación durante la preparación, la realización y el cierre”.
Qué destino tendrá cada tipo de residuo
El sistema contará con la participación del personal capacitado del parque, una empresa de limpieza contratada, Abito y el Departamento de Limpieza de la Intendencia de Montevideo. Esos actores asumirán las tareas de separación, vaciado de recipientes, traslado interno, pesaje, acopio y retiro de los materiales.
“Distribuimos las tareas de separación, vaciado, traslado interno, pesaje, acopio y retiro para que cada etapa tenga responsables y un destino previsto”.
Los materiales reciclables irán a la planta de clasificación de Burgues. Los residuos orgánicos compostables se trasladarán a Tresor, mientras que una parte de los orgánicos crudos podrá incorporarse al compostaje del propio parque. Los residuos mezclados tendrán como destino la usina de disposición final de Felipe Cardozo.
El festival trabaja desde hace varios meses con el Departamento de Limpieza de la Intendencia de Montevideo. Los equipos realizaron recorridas por el parque para definir la ubicación de las ecoestaciones, la logística interna y las condiciones de retiro de los residuos.
“Su participación forma parte del diseño y la implementación del sistema, además del apoyo material”.
La coordinación también permitirá aplicar el protocolo de eventos sostenibles que desarrolla la Intendencia. La expectativa es que la experiencia deje aprendizajes útiles para futuras ediciones y otras producciones de Montevideo.

Por qué se fijó la meta del 60 %
El objetivo de recuperación parte de los aprendizajes acumulados durante los 15 años del festival y de las condiciones específicas de esta edición.
A lo largo de su historia, Música de la Tierra se desarrolló en espacios diferentes, entre ellos el MACA, el Parque Roosevelt, el Teatro Solís y sus alrededores. Cada lugar obligó al equipo a adaptar la separación, la logística, la participación del público y la coordinación con los operadores.
“En algunos lugares encontramos sistemas de gestión consolidados; en otros tuvimos que construir buena parte de la operativa junto con los equipos locales”.
Cada experiencia permitió reunir información sobre el comportamiento del público, la capacidad de los sistemas locales y las dificultades para asegurar que los materiales llegaran a su destino.
Para establecer esa meta, el equipo analizó la propuesta gastronómica, los materiales que ingresarán al predio, los contenidos del encuentro, las alternativas de tratamiento y la capacidad disponible para seguir cada proceso.
“Con ese conocimiento establecimos una recuperación de al menos el 60 %. Creemos que podemos superar esa meta y vamos a evaluar el resultado con los registros de esta edición”.
Cómo comprobarán cuánto se recuperó
Durante el encuentro, la organización pesará los residuos y registrará las cantidades correspondientes a cada fracción. Esa información permitirá calcular el porcentaje recuperado y comprobar si el festival alcanzó la meta anunciada.
Los datos formarán parte de un informe técnico dirigido a las instituciones, los operadores y los equipos que intervengan en la gestión. También habrá una devolución pública con los principales resultados, las acciones aplicadas y el grado de cumplimiento de los objetivos.
“Queremos que la comunidad pueda conocer qué acciones pusimos en práctica y qué resultados obtuvimos”.
Las cantidades no se presentarán sin contexto. El análisis tendrá en cuenta la asistencia, la propuesta gastronómica, los materiales utilizados y las características de la producción, porque todos esos elementos influyen en el volumen y la composición de los residuos.
“Buscamos que la información permita comprender el desempeño del festival y aprender de él, más allá de mostrar una cifra aislada”.
Cómo medirán el agua, la electricidad y el combustible
El consumo de agua se calculará mediante la lectura de los contadores y los registros de abastecimiento de los tanques y los servicios sanitarios disponibles para el encuentro. En el caso de la electricidad, el equipo contrastará las lecturas de la red, las mediciones parciales del responsable eléctrico y la información técnica de los equipos instalados.
“Los requerimientos técnicos nos permiten anticipar necesidades; las lecturas y mediciones nos ayudan a conocer lo que efectivamente se consumió”.
El relevamiento también incluirá el combustible utilizado por los generadores. Al consolidar la información, el equipo diferenciará los datos medidos de las estimaciones. Cuando existan servicios compartidos con otras actividades del parque, el informe explicará qué criterios se utilizaron para determinar la parte del consumo correspondiente al festival.
La movilidad se medirá durante cinco días
El seguimiento de los desplazamientos no se limitará a las dos jornadas abiertas al público. El equipo llevará un registro diario desde el jueves hasta el lunes. De esta manera, incluirá los traslados relacionados con el montaje, el desarrollo de las actividades y el desmontaje.
También recopilará información sobre los viajes nacionales e internacionales de los artistas, el transporte contratado y los desplazamientos de proveedores, talleristas, participantes del mercado y responsables gastronómicos.
“Buscamos seguir la movilidad asociada a la producción, incluyendo a quienes llegan para entregar materiales, prestar servicios o desarrollar una actividad”.
El público podrá responder una encuesta voluntaria sobre su lugar de procedencia, los medios de transporte utilizados y la forma en que realiza sus desplazamientos. A partir de esas respuestas, el equipo estimará el aporte de la movilidad a la huella del festival. El informe dejará documentado el alcance del relevamiento y los criterios utilizados para proyectar los resultados.

Cómo protegerán la fauna y las áreas sensibles
La presencia de fauna, vegetación y espacios sensibles obliga a incorporar condiciones específicas durante todas las etapas de la producción.
La distribución del festival se definió junto con la dirección y el equipo de gestión del Parque Villa Dolores. El diseño tomó en cuenta las pautas sobre accesos, circulación, protección de los animales y condiciones de sonido e iluminación.
“Partimos de reconocer que estamos produciendo un festival en un espacio con características y necesidades de cuidado propias”.
Las actividades se instalarán lejos de las zonas donde se encuentran los animales. Algunos sectores tendrán restricciones de acceso para evitar que el aumento de público afecte las áreas sensibles.
Durante el montaje, los equipos deberán utilizar únicamente los espacios habilitados y respetar las indicaciones destinadas a proteger la vegetación, el suelo y el agua. El cuidado de estos componentes también formará parte de la organización de las actividades y de la gestión de los residuos.
El impacto fuera de los límites del parque
La planificación no se concentró únicamente en lo que ocurrirá dentro del predio. La organización mantuvo contactos con vecinos, grupos organizados, municipios y canales locales para informar sobre el encuentro y recibir planteos.
Las conversaciones incluyeron asuntos relacionados con el tránsito, el transporte, la seguridad y el aumento de la circulación de personas.
“Nos interesa que el cuidado del lugar forme parte de toda la producción y de su relación con el entorno”.
Esta mirada amplía el alcance del plan: el impacto del encuentro no termina en los escenarios ni en las estaciones de residuos, sino que también comprende la relación con el barrio y con quienes utilizan habitualmente el espacio.
Cuándo se publicarán los resultados
Una vez finalizada la edición, el equipo consolidará los registros y elaborará un informe técnico. El documento será compartido con las instituciones, los operadores y las personas que participaron en la aplicación del plan.
La devolución pública se difundirá mediante la página web, la aplicación, los canales de CreaTierra y las redes sociales. Además de informar el grado de cumplimiento de las metas, incluirá las dificultades identificadas, los aprendizajes y los próximos objetivos.
La fecha de publicación se definirá cuando termine el análisis de la información.
“Entendemos estos informes como herramientas para mejorar y sostener una mesa de aprendizaje entre quienes participamos”.
El propósito es que el conocimiento obtenido no quede limitado a una sola edición.
“Queremos que la experiencia también sea útil para otras producciones y para los espacios que reciben eventos”.
La edición 2026 comenzará con una meta concreta y medible. La respuesta definitiva llegará después del encuentro, cuando los registros permitan comprobar cuánto material se recuperó, qué medidas funcionaron y qué deberá cambiar en futuras ediciones.

