Las Barrancas de Kiyú y de Arazatí vuelven a ocupar el centro de la conversación pública en San José. Esta vez, el impulso proviene de Sin Pavimiento, una plataforma de trabajo colaborativo dedicada a la gestión cultural comunitaria en territorios rurales y semiurbanos del departamento. A través de una petición en Change.org, el colectivo solicita a la Intendencia de San José que declare a ambas barrancas como Bien de Interés Departamental, un paso clave para garantizar su protección y manejo responsable.

Un paisaje que es archivo natural, memoria cultural y aula abierta

Las barrancas conforman uno de los sistemas paisajísticos más singulares del litoral sur uruguayo. Sus capas sedimentarias registran miles de años de historia geológica y sus ecosistemas sostienen biodiversidad valiosa. Su presencia en la vida cotidiana de las comunidades locales las convierte en un espacio cultural, educativo y afectivo.

Parte de ese valor geológico ha sido explorado recientemente a través de iniciativas como esta plataforma que permite conocer fósiles de Kiyú mediante realidad aumentada, desarrollada en el marco de investigaciones locales.

Sin embargo, su relevancia no se traduce hoy en un marco de protección adecuado. La ausencia de reconocimiento oficial deja a las barrancas expuestas a intervenciones que podrían comprometer su integridad. Entre ellos la erosión acelerada por usos no regulados, actividades extractivas, presión inmobiliaria o falta de planificación territorial.

Una demanda ciudadana que interpela a la institucionalidad

La iniciativa de Sin Pavimento busca revertir esa vulnerabilidad. La declaración como Bien de Interés Departamental permitiría reconocer formalmente su valor científico, cultural y ambiental. Además de habilitar planes de manejo que integren investigación, educación ambiental y turismo sostenible.

También abriría la puerta a asegurar recursos y una coordinación institucional más sólida para su conservación a largo plazo. A esto se suma la posibilidad de fortalecer la participación comunitaria, un eje central del trabajo del colectivo.

El pedido no surge en el vacío: es parte de un proceso más amplio de articulación territorial donde organizaciones culturales, vecinas y vecinos vienen señalando la necesidad de políticas públicas que cuiden el patrimonio natural del departamento.

Formación costera en las Barrancas de Kiyú y Arazatí.
Detalle de las formaciones costeras en el litoral josefino I Foto de Darío Perdomo

Sin Pavimento: cultura, territorio y acción colectiva

El colectivo se ha consolidado como un actor relevante en San José, articulando proyectos que combinan producción cultural, memoria territorial y redes comunitarias. Su intervención en la defensa de las barrancas no es un gesto aislado, sino una extensión natural de su trabajo: poner en valor los territorios desde la cultura y promover decisiones públicas que respeten la identidad local.

Una oportunidad para San José

La protección de las Barrancas de Kiyú y Arazatí no es solo un acto de conservación ambiental. También representa una oportunidad para que San José afirme un modelo de desarrollo que reconozca su patrimonio natural como un activo estratégico. La designación como «Bien de Interés Departamental» permitiría ordenar los usos del territorio y promover la investigación científica. A su vez, fortalecer la educación ambiental y proyectar un turismo sostenible que beneficie a las comunidades locales.

La petición ya está abierta y convoca a la ciudadanía a respaldar el reclamo. En un contexto donde los territorios costeros enfrentan presiones crecientes, la acción temprana se vuelve clave para asegurar que estas formaciones naturales —testigos de la historia geológica y cultural del departamento— lleguen íntegras a las generaciones futuras.


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Fundador y Director de Ambienta. Periodista. Diplomado en Activismo y Política Socioambiental. Contacto: director@ambienta.uy

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