La nueva encuesta nacional de percepción social del Ministerio de Ambiente confirma algo que ya se siente en la calle, en las casas y en el trabajo: el cambio climático en Uruguay dejó de ser una amenaza abstracta y se volvió una experiencia cotidiana para la mayoría de la población.
Según el estudio, “casi la mitad de la población afirma que el cambio climático le afecta «mucho» o «bastante’» en su vida cotidiana”. Y cuando se pregunta por eventos concretos, la respuesta es contundente: 70% vivió olas de calor, 53% atravesó sequías, 43% sufrió olas de frío y 41% experimentó vientos fuertes o tornados en los últimos cuatro años.
Uruguay ya está dentro del cambio climático
La síntesis ejecutiva confirma que el cambio climático no es un fenómeno lejano ni futuro: es presente, cotidiano y transversal. La mayoría de la población ya vivió eventos extremos, reconoce el impacto en su vida diaria y atribuye la causa a la actividad humana.
Un país que ya siente el impacto climático
La encuesta muestra que la percepción del impacto climático se mantiene estable respecto a mediciones anteriores, pero ahora aparece sostenida por experiencias directas. En los últimos años, la población identificó con claridad las olas de calor, las sequías, los vientos fuertes y los incendios forestales como fenómenos cada vez más presentes y transversales en el territorio.
Esa identificación no es abstracta: está vinculada a consecuencias concretas sobre la salud física y mental, así como sobre la calidad de los alimentos, lo que refuerza la idea de un clima que ya afecta la vida cotidiana.
En este contexto, la reiteración de olas de frío y calor, las sequías prolongadas y los episodios de vientos intensos consolidan una percepción social que reconoce el cambio climático como un fenómeno tangible.
Lo que antes podía considerarse excepcional hoy forma parte de la memoria reciente de la mayoría de las personas, moldeando la manera en que entienden la magnitud del problema y la urgencia de actuar.

La mayoría de la población expresa inquietud por el clima
Aunque el cambio climático no aparece espontáneamente entre los principales problemas del país, la preocupación es alta. Sumando las categorías “muy preocupado/a”, “bastante preocupado/a” y “poco preocupado/a”, el estudio confirma que 61% de la población manifiesta preocupación. Además, el consenso sobre la causa es claro: 71% atribuye el cambio climático a la actividad humana, una cifra que refuerza la legitimidad social de las políticas climáticas.
Siete de cada diez uruguayos ya vivieron eventos extremos. El cambio climático dejó de ser futuro y se volvió experiencia.
Vida cotidiana con eventos extremos: la nueva normalidad
La encuesta muestra que la percepción del impacto climático está directamente vinculada a lo que la población vivió en los últimos años. Las olas de calor prolongadas, las sequías severas, los incendios forestales en distintos departamentos, los vientos fuertes y los tornados, así como las inundaciones y crecidas, dejaron de ser episodios aislados para convertirse en experiencias compartidas.
Estos fenómenos, que antes podían considerarse excepcionales, hoy forman parte de la memoria reciente de la mayoría de las personas y moldean la forma en que entienden la gravedad del cambio climático.
Un país informado, pero con sensación de impotencia
La población uruguaya se siente informada, pero no necesariamente tranquila frente al cambio climático.
La encuesta muestra que la población uruguaya se siente relativamente informada sobre el tema. Un 46% declara estar muy o bastante informado, y un 61% escucha hablar del cambio climático en los medios al menos una vez por semana. Sin embargo, esa presencia informativa no se traduce necesariamente en tranquilidad.
El estudio señala que ha crecido la sensación de impotencia frente al fenómeno, un sentimiento que hoy aparece por encima de la tristeza, la ansiedad o el miedo. Esta percepción revela que, aunque la gente comprende la gravedad del problema y lo sigue con atención, no siempre siente que tenga herramientas reales para influir en su curso.
Quiénes deben actuar frente al cambio climático
En materia de responsabilidades, la encuesta muestra que la población coloca a la ciudadanía en el centro de la acción climática (32%), señalándola como el actor principal llamado a enfrentar el problema. El gobierno nacional aparece como el segundo referente (22%), asociado a la necesidad de liderazgo, planificación y políticas claras que orienten la respuesta del país.
Por otro lado, la gente menciona a la comunidad científica, al sector productivo y a los gobiernos locales en un plano complementario, reconociendo que su aporte es relevante pero no determinante. En conjunto, el estudio revela una percepción que combina compromiso individual y conducción estatal como pilares de la acción climática.

Datos del estudio
Una parte importante de la población incorpora hábitos vinculados al cuidado ambiental. El 66% se desplaza en transporte público, bicicleta o caminando; el 63% reutiliza o recicla objetos; y el 54% evita plásticos de un solo uso. Son prácticas instaladas en la vida diaria, que revelan una disposición concreta a modificar comportamientos individuales frente al cambio climático.
Por otro lado, cuando se pasa del plano personal al de las acciones colectivas, la participación se vuelve más baja y heterogénea. Firmar peticiones, colaborar en limpiezas, asistir a marchas o integrarse a organizaciones aparece como un terreno menos transitado. La encuesta sugiere así una brecha clara: mientras las acciones individuales muestran alta adhesión, las iniciativas colectivas todavía no logran consolidarse como prácticas extendidas.
Quienes sienten más el impacto
Se identifican perfiles claros en la percepción del impacto climático. Las mujeres aparecen como el grupo con mayor preocupación y sensibilidad frente a los efectos. Le siguen las personas mayores, que también muestran una alta percepción del riesgo. Entre quienes tienen menor nivel educativo, la sensación de impacto directo en la vida cotidiana es más marcada. Mientras que los jóvenes, aunque expresan menos preocupación, se destacan por su mayor predisposición a involucrarse en acciones colectivas.
Uruguay avanza en la construcción de una mirada continua sobre cómo la población vive el cambio climático. Este nuevo estudio permite seguir la evolución de esas percepciones y sostener una línea de análisis comparable hasta 2030.
El trabajo fue elaborado por Equipos Consultores, bajo la coordinación de la Dirección Nacional de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente, con apoyo del programa Euroclima de la Unión Europea.

