Los uruguayos están preocupados por el cambio climático. Reciclan más, reducen el uso de plásticos y optan por formas de movilidad más sostenibles. Sin embargo, cuando la respuesta exige dar un paso más allá del ámbito personal e implica participar en acciones colectivas, la adhesión disminuye de forma considerable.

Esa es una de las principales conclusiones que surge de la segunda encuesta sobre percepción social del cambio climático en Uruguay. El estudio muestra una sociedad cada vez más consciente de la crisis ambiental, pero que todavía encuentra dificultades para transformar esa preocupación en organización comunitaria sostenida.

Los resultados sugieren que el desafío ya no consiste únicamente en instalar el cambio climático en la agenda pública. La cuestión parece ser cómo convertir esa conciencia creciente en formas de participación capaces de impulsar respuestas colectivas frente a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.


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El compromiso individual avanza

Los datos muestran que una parte importante de la población ya ha incorporado prácticas ambientales en su rutina cotidiana.

El 66% de las personas encuestadas afirma desplazarse habitualmente en transporte público, bicicleta o caminando, mientras que el 63% reutiliza o recicla objetos de forma periódica. Además, el 54% procura evitar el consumo de plásticos de un solo uso.

Las cifras reflejan una disposición concreta a modificar hábitos personales frente a la crisis climática. Para muchos ciudadanos, estas acciones representan formas directas y accesibles de contribuir al cuidado ambiental sin depender de estructuras institucionales o procesos de coordinación más complejos.

Más que un problema distante, el cambio climático parece haberse incorporado a decisiones cotidianas relacionadas con el consumo, la movilidad y la gestión de residuos.

Ciclista transitando por la ciclovía de la avenida 18 de Julio en Montevideo, ejemplo de movilidad sostenible.
Movilidad sostenible y transporte limpio en la rutina diaria urbana I Foto Javier Calvelo

La brecha aparece cuando la acción es colectiva

Sin embargo, la situación cambia cuando las respuestas requieren participación comunitaria.

Firmar peticiones, colaborar en jornadas de limpieza de playas, integrarse a organizaciones ambientales o participar en movilizaciones públicas registran niveles de adhesión significativamente menores que las acciones individuales.

La encuesta revela así una de las principales paradojas de la percepción climática en Uruguay: la preocupación existe, pero no siempre encuentra canales de organización colectiva.

Más que una falta de interés, los resultados parecen reflejar barreras vinculadas al tiempo disponible, la confianza en las instituciones, la capacidad de convocatoria o la percepción de que la participación individual tiene un impacto limitado sobre problemas de gran escala.

La sensibilidad ambiental está presente. Lo que aún no termina de consolidarse es una cultura de movilización sostenida.

Más información, pero también más sensación de impotencia

La investigación también muestra que el acceso a información climática es cada vez más frecuente.

Un 46% de la población afirma sentirse muy o bastante informada sobre el tema, mientras que el 61% consume noticias vinculadas al cambio climático al menos una vez por semana.

Sin embargo, una mayor exposición informativa no necesariamente se traduce en una sensación de control sobre la situación.

Por el contrario, la percepción de impotencia aparece con fuerza entre las respuestas relevadas y supera a emociones como la tristeza, la ansiedad o el miedo. En otras palabras, muchas personas comprenden la magnitud del problema, pero dudan de su capacidad para influir sobre su evolución.

Responsabilidades compartidas

La ciudadanía identifica distintos actores con capacidad de respuesta frente a la crisis climática.

El 32% considera que la ciudadanía debe liderar los cambios necesarios. El 22% atribuye ese papel al Gobierno nacional, responsable de impulsar políticas públicas y estrategias de adaptación.

La comunidad científica, el sector productivo y los gobiernos departamentales también son mencionados como actores relevantes.

Los resultados muestran una visión que combina responsabilidad individual y liderazgo institucional, dos dimensiones que la población percibe como complementarias y no excluyentes.

Los jóvenes, una oportunidad para la movilización

La percepción del cambio climático varía entre distintos grupos sociales.

Las mujeres y las personas mayores presentan niveles más altos de preocupación frente a los riesgos ambientales. A su vez, las personas con menor nivel educativo perciben con mayor intensidad los impactos del cambio climático en su economía y en la vida cotidiana.

Los jóvenes, en cambio, ofrecen un dato particularmente relevante.

Aunque expresan niveles de preocupación algo menores que otros grupos, muestran una mayor predisposición a involucrarse en actividades comunitarias y acciones colectivas vinculadas al ambiente.

Esa disposición podría convertirse en uno de los factores más importantes para fortalecer la participación ciudadana en los próximos años.

Grupo de jóvenes participa en una iniciativa de acción climática en Uruguay.
Los jóvenes lideran la predisposición a la acción climática comunitaria I Foto UNICEF Uruguay

El desafío de pasar de la preocupación a la participación

La encuesta deja una conclusión tan clara como desafiante. En Uruguay, el cambio climático ya no es un tema desconocido ni ajeno para la mayoría de la población.

La información circula, la preocupación existe y los hábitos personales comienzan a cambiar.

Pero la magnitud de la crisis climática plantea una pregunta que sigue sin respuesta suficiente: cómo transformar millones de decisiones individuales en una fuerza colectiva capaz de impulsar cambios más amplios y duraderos.

La distancia entre conciencia y acción comunitaria emerge así como uno de los hallazgos más relevantes del estudio. Y, probablemente, como uno de los mayores desafíos para la respuesta climática del país durante los próximos años.

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Fundador y Director de Ambienta. Periodista. Diplomado en Activismo y Política Socioambiental. Contacto: director@ambienta.uy

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