En Ambienta denunciamos que el tiempo de la diplomacia educada se terminó. La COP30 se celebra sobre las cenizas de un mundo que ya superó el límite de los 1.5°C. No aceptaremos más discursos de sostenibilidad mientras se sigan subsidiando los fósiles. En Belém, la única medida del éxito será la acción inmediata.
Belém: El momento de la verdad
La cumbre climática número 30 no es una reunión más. Tras una década del Acuerdo de París, el balance es alarmante: vamos tarde. La COP30 representa la última oportunidad para que los casi 200 países firmantes pasen de la teoría a la implementación real.
Si el tema te parece lejano, observa tu bolsillo y el clima extremo a tu alrededor. Lo que se decida en Brasil afectará directamente nuestra seguridad alimentaria y el costo de la energía en Uruguay.
Los 4 pilares de la resistencia en la COP30
La agenda de Belém es una hoja de ruta para nuestra supervivencia. Estos son los puntos donde no se puede retroceder:
- Sentencia de muerte a los fósiles: El petróleo, el carbón y el gas deben tener un calendario de salida definitivo. Sin un fin claro a los subsidios fósiles, cualquier discurso verde es greenwashing.
- Triplicar la ambición renovable: Debemos triplicar la capacidad de energía eólica y solar. Uruguay es pionero, pero el mundo necesita seguir este ritmo para bajar facturas y emisiones. (Escucha nuestra charla sobre esto con el presidente de AUDER en nuestro podcast).
- Justicia financiera: No hay transición sin dinero. Los países desarrollados deben pagar su deuda climática histórica. La financiación para los países del Sur Global no es caridad; es una obligación legal y ética.
- Amazonía: El pulmón en cuidados intensivos: Celebrar la COP30 en el corazón de la selva es un mensaje potente. Detener la deforestación es nuestro seguro de vida colectivo frente al CO2.
Un cambio de escenario necesario
A diferencia de las cumbres en Dubái o Bakú, celebradas en naciones petroleras, Brasil ofrece un espacio para la sociedad civil. La COP30 debe recuperar la voz de los activistas y científicos. Ya hemos superado el umbral crítico de calentamiento. En Belém no se negocian números abstractos; se negocia la viabilidad de nuestro futuro.


