A propósito del Día Mundial del Tiburón, un reciente y revelador reporte publicado por la BBC destaca los datos curiosos de los tiburones más extraordinarios de la ciencia. Estos hallazgos rompen por completo con los mitos que rodean a estos depredadores.

Lejos de ser máquinas de caza sin mente, la evidencia científica acumulada en los últimos años nos muestra una perspectiva diferente. Hoy vemos una realidad mucho más compleja, inteligente y, en ciertos aspectos, asombrosamente cercana a la biología de otros vertebrados.

Estos guardianes de los océanos cuentan con una historia evolutiva que supera los 450 millones de años. Tras sobrevivir a cinco extinciones masivas, han logrado desarrollar capacidades sensoriales y cognitivas únicas.

1. Los tiburones saben hacer matemáticas

La capacidad de aprendizaje de los tiburones ha sorprendido a la comunidad científica. Pruebas con jóvenes tiburones de bambú grises demostraron que no solo recuerdan formas geométricas y patrones visuales complejos durante casi un año, sino que también poseen capacidades matemáticas elementales. Los investigadores confirmaron que son capaces de distinguir cantidades numéricas básicas, diferenciando con éxito grupos de elementos de tres frente a cinco, o de cuatro frente a siete.

2. Tienen un oído selectivo para el jazz

Un curioso estudio de la Universidad Macquarie de Sídney puso a prueba la capacidad de asociación acústica de los tiburones de Port Jackson (Heterodontus portusjacksoni). Los científicos descubrieron que estos animales aprendían a dirigirse rápidamente a una estación de alimentación cuando sonaba música de jazz. Curiosamente, no lograron desarrollar la misma asociación cuando se utilizaba música clásica. Este comportamiento demuestra una respuesta selectiva a ciertos estímulos sonoros.

Grupo de tiburones martillo nadando en las profundidades de las islas Galápagos.

Tiburones martillo nadan en las islas Galápagos; esta especie está en peligro crítico por la demanda de sus aletas y aceite de hígado. (Foto: Michele Westmoreland)

3. Sí, los tiburones tienen ombligo

A diferencia de los peces comunes, muchas especies de tiburones son vivíparas. Esto ocurre en casos como el tiburón toro o el tiburón martillo. En este sistema, las crías se desarrollan directamente dentro del útero de la madre. Allí reciben nutrientes a través de un cordón umbilical. Al nacer, los cachorros presentan una pequeña cicatriz en la zona abdominal. Esta marca cicatriza por completo tras unas semanas y funciona como el equivalente directo al ombligo humano.

4. Se comen a sus hermanos antes de nacer

La competencia por la supervivencia para el tiburón tigre de arena (Carcharias taurus) comienza antes del nacimiento. Las hembras de esta especie poseen dos úteros donde se gestan varios embriones simultáneamente. No obstante, el embrión más desarrollado de cada útero practica la adelfofagia o canibalismo intrauterino. Este individuo se alimenta de sus propios hermanos dentro de la madre. Este proceso asegura que solo nazcan las dos crías más fuertes y aptas de la camada. Además, ellas se nutren gracias a un suministro continuo de huevos no fecundados que la madre sigue liberando de forma constante.

5.Crean lazos de amistad duraderos

Los tiburones no siempre patrullan el océano en solitario. Investigaciones en tiburones de arrecife gris demuestran que estas especies forman comunidades muy estables. De hecho, mantienen las mismas interacciones y «amigos» durante periodos de hasta cuatro años. Incluso los grandes tiburones blancos muestran conductas asociativas complejas. Se ha registrado a ejemplares viajando juntos y coordinados a lo largo de más de 6.000 kilómetros sin separarse en ningún momento.

Tiburón martillo nadando en el océano, un ejemplo de los datos curiosos de los tiburones y sus asombrosos supersentidos.

Con su cabeza en forma de T, el tiburón martillo escanea el fondo marino como un detector de metales vivo en busca de presas ocultas. (Foto de Cortesía)

6. Tienen el cuerpo cubierto de diminutos «dientes»

La piel de los tiburones no tiene escamas comunes. En su lugar, posee millones de estructuras microscópicas llamadas dentículos dérmicos. Estos componentes reducen la fricción con el agua de forma drástica. También canalizan el flujo de manera óptima para maximizar la velocidad de nado con un mínimo esfuerzo físico.

Históricamente, la aspereza de esta piel era sumamente apreciada y se conocía como shagreen. Por esta razón, los artesanos europeos del siglo XVIII la utilizaban como una lija fina de alta calidad. Con ella daban el acabado final a los prestigiosos violines Stradivarius.

7. Pueden escuchar y sentir el latido de tu corazón

Los tiburones cuentan con un sofisticado sistema sensorial que va mucho más allá de los cinco sentidos básicos de los humanos. Poseen receptores especializados en su cuerpo. Estas estructuras les permiten percibir todo el entorno de formas casi imperceptibles para nosotros:

  • El radar de vibraciones. Detectan el más mínimo movimiento, corriente o cambio de presión en el agua que los rodea. Esto lo logran a través de una serie de canales con fluido en sus costados, llamados líneas laterales.
  • Detector de metales biológico. Su cabeza está cubierta por miles de pequeños poros llamados ampollas de Lorenzini. Estos poros funcionan como electrorreceptores ultrasensibles. Así, detectan los campos eléctricos de baja frecuencia emitidos por el latido del corazón o las contracciones musculares de cualquier animal cercano. Esto funciona incluso si la presa está completamente escondida bajo la arena o en la más absoluta oscuridad.
  • Brújula magnética interna. Los mismos sensores les permiten detectar el campo magnético de la Tierra de forma constante. Esta capacidad les sirve como un GPS natural de alta precisión. De este modo, pueden migrar y cruzar miles de kilómetros de océano abierto sin perderse jamás..
Primer plano del perfil de un tiburón mostrando sus dientes afilados, ilustrando los datos curiosos de los tiburones y su imponente fisionomía.

El tiburón tigre de arena muestra una dentadura imponente diseñada para la captura de presas, un desarrollo evolutivo de millones de años.

8. Son más antiguos que los árboles

La antigüedad de los tiburones es difícil de asimilar en la escala temporal humana. Los registros fósiles de sus escamas más primitivas datan de hace 450 millones de años. Para dimensionar su permanencia en la Tierra, es útil recordar que ellos ya existían sesenta millones de años antes de que aparecieran los primeros árboles sobre la superficie terrestre.

Sin embargo, mientras estas especies han logrado superar cinco extinciones masivas a lo largo de su historia geológica, la actividad humana plantea hoy su mayor desafío de supervivencia.

Actualmente, la pesca industrial, el comercio de aletas y la pérdida de hábitat mantienen a más de un tercio de las especies de tiburones en peligro de extinción, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Como depredadores terminales, su desaparición progresiva amenaza con desestabilizar las cadenas alimentarias marinas y comprometer la resiliencia de los océanos frente al cambio climático.

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